“España, rehén de los independentistas”

España ha afrontado la mayor crisis desde la posguerra con un gabinete débil y formado, en parte, por políticos inexpertos

Se cumple el segundo aniversario de la moción de censura que acabó abruptamente con el gobierno de Rajoy. La presión política y mediática hizo imposible que el PNV se abstuviera, ya que el PP era muy impopular entre los votantes nacionalistas y la mancha de la corrupción impedía apoyar su continuidad cuando acababa, además, de aprobarle los presupuestos. Fue todo absurdo. El entonces presidente del Gobierno no quiso dimitir a pesar del compromiso de los dirigentes del PNV de apoyar a un candidato de su partido que no estuviera afectado por el pasado.

La frase metida con calzador en la sentencia y que justificó la moción de censura fue un auténtico despropósito. Lo único que quería la izquierda política, mediática y judicial era tumbar al gobierno. Hoy dirían derrocar, porque siempre valoran la política como si se tratara de una de esas películas estadounidenses de serie B, donde los buenos son muy buenos y los malos, por supuesto, muy malos. La política española es así de simplona. La consecuencia de todo ello es que España ha afrontado la mayor crisis desde la posguerra con un gabinete débil y formado, en parte, por políticos inexpertos.

El Gobierno de coalición entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, porque el resto de sus miembros no cuentan, ni siquiera tiene mayoría absoluta en las Cámaras, por lo que depende de los independentistas. No puede ser más frágil. Está sometido a un soez mercadeo, como nunca se había visto, para conseguir los apoyos con el fin de prorrogar un estado de alarma que es innecesario.

Ha tenido el amparo de Ciudadanos que emerge como el tonto útil de este vodevil, pero como están muy contentos con su papel de comodín hay que dejar que sigan instalados en su estéril felicidad. A pesar de la permanente tomadura de pelo perseveran por este camino mientras Marlaska fulmina al coronel Pérez de los Cobos y crea una enorme crisis en la Guardia Civil.

Por su parte, Sánchez pacta con Bildu y con el independentismo y con quien le convenga a la vez que la complaciente Arrimadas cree estar recuperando el tiempo perdido. La realidad es que España está en manos de los independentistas y radicales, que saben muy bien cuál es su fuerza y le marcan el paso a Sánchez. No me olvido de Iglesias que está, como es lógico, muy contento con estos aliados porque son sus amigos.