“El riesgo de rebrotes”

El coronavirus cogió al mundo por sorpresa, por ello la reacción fue errática hasta que nos vimos superados por los acontecimientos

La Razón

Hemos aprendido mucho de la pandemia desde que hace unos meses se instaló en nuestras vidas. O al menos eso espero. No me refiero a los aspectos científicos, puesto que ese no es mi campo y me cuesta opinar sobre ello salvo para repetir lo que leo y escucho de los expertos. El conocimiento universal es inalcanzable y es bueno recordar con humildad el dicho «yo solo sé que nada sé» atribuido por Platón a Sócrates y que se complementa con «y al saber que nada sé, algo sé». Esta idea es muy interesante porque son muchas las cuestiones sobre las que no podemos tener una absoluta certeza y hemos de ser humildes, algo difícil para muchos de nosotros, cuando afrontamos algo tan imprevisto y espectacular como una pandemia que ha cambiado nuestras vidas y ha destrozado la comodidad de una economía en crecimiento. Entre lo que sabemos está el riesgo de rebrotes que pueden ser más o menos graves en función de la rapidez con que actuemos. El coronavirus cogió al mundo por sorpresa, por ello la reacción fue errática hasta que nos vimos superados por los acontecimientos. Así que algo hemos aprendido y somos menos ignorantes.

Los expertos, y algún listillo a posteriori, sabían cómo son y actúan los coronavirus este virus. Por mi parte reconozco mi ignorancia. Hemos pasado de pensar que era otro tipo de gripe a ser conscientes de su letalidad. Los científicos aprenden de los errores y ahora necesitamos que los políticos hagan lo mismo organizando eficazmente el sistema sanitario y jurídico. Se han detectado diversos brotes y la actuación ha sido contundente. Es una excelente noticia, pero todos tememos la vuelta del verano. No se sabe cuándo estará lista la famosa vacuna y la universidad de Oxford se mostraba ayer optimista ante la posibilidad de tenerla en octubre. Otras universidades y laboratorios farmacéuticos alrededor del mundo están trabajando en ello. El problema será la fabricación en masa cuya complejidad es evidente sin necesidad de ser un experto. Lo inquietante es una cierta relajación en las distancias, el uso de mascarilla y la movilidad porque la contención genera la falsa idea de que el riesgo es marginal. Es un grave error que estamos comprobando y algunas imágenes certifican este relajamiento. Lo mejor es estar prevenidos ante el riesgo de contagio y pedir que todas las administraciones hagan sus deberes para esperar lo mejor y estar preparados para lo peor.