“La debilidad del Gobierno”

Se han hecho cosas bien, como las infraestructuras, y otras muy mal, como diseñar unas administraciones exageradamente grandes.

La grave situación económica que tendremos que afrontar en los próximos años hace necesario que el Gobierno cuente con una mayoría tan sólida como permanente. En tiempos de bonanza no importa utilizar la geometría variable, pero la debacle económica que vivimos hace necesaria esa fortaleza en el fondo y en la forma. Los datos ofrecidos por el Banco de España confirman el peor de los escenarios e incluso creo que peca de optimismo. A estas alturas pronostica que el PIB no se recuperara hasta 2022 y que la deuda alcanzará el 115%. Otros aspectos destacados del informe son las recomendaciones y la constatación de que el coronavirus dejará daños permanentes en el potencial de crecimiento. Es lamentable que el gasto público no se haya controlado en el pasado y que se haya incurrido en un despilfarro muy preocupante. Se han hecho cosas bien, como las infraestructuras, y otras muy mal, como diseñar unas administraciones exageradamente grandes. El derroche en inversiones improductivas es algo que lleva mucho tiempo instalado en España. No se ha apostado por crear un marco jurídico y económico que favoreciera el crecimiento del peso de la industria y su diversificación.

Hay que preguntarse por qué otras economías están siempre mejor preparadas que la nuestra. No podemos asumir estas crisis cíclicas como fatídicas maldiciones insuperables. No es verdad. La historia de la economía nos muestra que había países europeos que tenían malas expectativas, pero que fueron capaces de encontrar los puntos que les podían favorecer. Nosotros estamos instalados en un escenario de resignación a la espera de que la Unión Europea nos rescate, algo que ahora resulta imprescindible, mientras el Estado, las familias y las empresas se endeudan a la espera de ese feliz momento. Todo el mundo olvida que una parte muy importante de esta deuda se tendrá que devolver. Esto sería más fácil con un Gobierno centrista y con una mayoría parlamentaria sólida y estable. No es bueno que dependa de los independentistas y la izquierda antisistema. Es algo de sentido común. Hay que preguntarse si existe una coalición de estas características en el resto de Europa. La realidad es que no hay nada igual. Ni siquiera el Gobierno social-comunista tiene la mayoría absoluta en el Congreso. A esto hay que añadir que Cataluña vive inmersa en un enfrentamiento soterrado, y a veces no tanto, entre los independentistas con el horizonte puesto en unas elecciones autonómicas.