En episodios anteriores de 2020...

Solo esperemos que lo que queda en el almanaque deje de ser un «thriller» psicológico y nos dejen vivir en una comedia romántica

Laurie SkrivanAP

Traigo una noticia buena y una mala. Bueno, en realidad, las dos son la misma: estamos solo a mitad del camino de 2020. Acabamos de estrenar apenas la segunda parte del ya firme aspirante a peor año del siglo. Digamos que si este año tiene un guionista le está quedando una serie puro Hollywood: un cóctel loquísimo de situaciones nunca vistas mezcladas con polémicas manidas y lugares comunes fatigantes. Como producción engancha, pero quizá le podríamos pedir algo de contención para la segunda temporada. Quién nos iba a decir que en un mundo sobreabastecido de ficciones la realidad se las llevaría todas por delante.

Repasando los primeros episodios de este año, dejaron de importarnos los incendios de Australia, la muerte de Kobe Bryant y la ejecución del Brexit cuando empezamos a leer acerca de un virus que había mutado, procedente de una criatura que desconocíamos por completo y que obviamente también ignorábamos que se pudiera comer y que tenía unos efectos en el ser humano difíciles de entender. Un virus que hay quien supera como el que rellena un crucigrama y hay quien da con sus huesos en el UCI y muchos pierden la vida. Esa amenaza invisible tuvo cien días al mundo encerrado en casa. Fallecieron Aute y Little Richard, la Bolsa se desplomó como en el 29 y el paro trajo más pánico. Cuando estábamos aprendiendo a andar con mascarilla estallaron las protestas raciales, volvió el KKK y las estatuas de bronce y mármol temblaron en sus pedestales.

Pero el año ha venido escrito con disparates. Kim Jong Un se vio obligado a desmentir oficialmente que fuera capaz de viajar en el tiempo. No me lo invento. Fue el 22 de mayo y se hizo con una declaración formal aunque la noticia pasó algo desapercibida. Pero maldita sea cómo estarán los tiempos de azarosos que se ha casado Sabina, un hombre que no quería un amor civilizado, ni que le esperasen a las 12 en el juzgado. Hay un poco de comedia también. En este año extrañísimo hasta sale el sol en Inglaterra. Y los ingleses veranean en sus costas y ¿saben qué pasa? Que se comportan en Bournemouth como lo hacen en Magaluf. Se descubren a sí mismos ebrios e incívicos. Y no se gustan. La ciencia habla de 2.000 asteroides que pasan «cerca» de la Tierra, premoniciones mayas, virus porcinos recién detectados en China con potencial para afectar humanos y la gente sigue leyendo el horóscopo incomprensiblemente. La primera temporada de esta serie terminó con un momento de geopolítica alucinante, un giro de guión valiente. Los ayatolás han emitido una orden internacional de detención contra Donald Trump, el presidente americano. Ese mismo día, dos señores «corrientes», los de la foto, ven pasar por delante de su casa una manifestación de Black Lives Matter y salen a saludar. Todo «normal» para los nuevos estándares. Solo esperemos que lo que queda en el almanaque deje de ser un «thriller» psicológico y nos dejen vivir en una comedia romántica.