Podemos contra los medios

Con la llegada al gobierno dividieron los medios en amigos y enemigos

La reacción que se ha producido en defensa de los periodistas afectados por los ataques de Iglesias y los dirigentes de Podemos no ha servido para que moderen su actitud. No hay nada mejor que reconocer un error. En lugar de ello, han decidido emprender una disparatada campaña estigmatizando a los que critiquen al vicepresidente del Gobierno y su partido. Esto refleja un sorprendente nerviosismo que contrasta con el mensaje que venían dando de que todo estaba bajo control y que querían una comisión parlamentaria sobre las cloacas del Estado. La estrategia es que esta iniciativa debería inquietar al PP y al PSOE, porque son los únicos que han gobernado. Por ello, las «cloacas» les desgastarían ante la opinión pública. Durante un tiempo, el enemigo público número uno fue Eduardo Inda, el director de OKDIARIO, que semana tras semana se peleaba con Iglesias en el plató de la Sexta Noche. Inda sufrió descalificaciones y ataques injustificables de algunos dirigentes de Podemos, aunque enseguida me di cuenta que esta sobreactuación les resultaba muy útil electoralmente. La lista de enemigos mediáticos se fue ampliando.

Con la llegada al gobierno dividieron los medios en amigos y enemigos. Unos estaríamos intentando derrocarle porque no aceptamos que sea vicepresidente. Es un despropósito enorme. Hay que reconocer que en estas cuestiones Sánchez es más hábil y acepta bien las críticas. No le gustarán, como es lógico, pero salvo que se entre en temas personales y familiares las aguanta muy bien. En alguna ocasión he comentado que tiene la amabilidad de felicitarme las fiestas navideñas y desearme un buen año. Lo ha hecho sin importarle la posición muy dura que hemos mantenido con él y su Gobierno. No hay más que ver las portadas de La Razón. Iglesias debería entender que ya no está en una tertulia y que la condición de vicepresidente casa mal con atacar a los periodistas y los medios de comunicación. Los ataques infundados e inconsistentes contra Vallés, Pastor y Ferreras así como contra todos aquellos que sufren esta injusticia son vergonzosos. Es inaceptable que lo haga un vicepresidente. No le costaría nada conceder entrevistas y hacer ruedas de prensa para responder a las preguntas sobre el caso Dina. En su caso, ya que asegura que es inocente, lo haría incluso con aquellos que fueran más críticos conmigo. Con ello defendería el derecho «a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones» recogido en el artículo 20 de la Constitución.