«America»

A veces a mí también me gustaría decirle a los que tanto dicen que han hecho por nuestro país «no me hagas a mí lo que le has hecho a España»

DreamstimeLa Razón

Determinados individuos hacen que cada vez sea más difícil reconocerse admirador de la cultura de Estados Unidos y de una sociedad tan llena de defectos, tan vulgar, tan prepotente y a veces tan ajena... como puede llegar a ser la nuestra. Pero uno no mira la cultura de un lugar para verse reflejado sino para, solamente, ver. Estados Unidos está convulsionando en estos tiempos y el rapero Kanye West ha anunciado su carrera presidencial sin el menor plan para ello. Tampoco es raro, porque dijo que presentaría su candidatura en un programa de TV en 2015, luego matizó que ya en 2020 y más tarde en 2024. Le ha sucedido con los discos también, porque el mayor afán reciente de West son los servicios religiosos: ofrece misas góspel divinas para Instagram. Su fe es verdadera y por eso su siguiente trabajo se llamará «God’s Country», país de Dios, como si el Altísimo tuviera preferencias por grupos humanos en vez de individuos. Sin hacer el menor ruido comparado con el rapero, lamentablemente, uno de los músicos más excepcionales del país, Sufjan Stevens, acaba de publicar una canción. Se titula «America» y llevaba siete años escrita pero parece una carta escrita anteayer a su país que «in God trusts», un poema en el que Stevens, desde otro punto de vista que Kanye, habla también con Dios.

En el tema, de 12 minutos de duración, Sufjan se dirige en segunda persona a alguien que podría tratarse de un ser omnipotente: «No me hagas a mí lo que le has hecho a América», le dice a su interlocutor. «Te he amado, he sufrido por ello y me avergüenzo de admitir que ya no creo», dice el artista, uno de los más brillantes de la escena musical americana, que en su día concibió el proyecto de hacer un disco por cada Estado de su país y, aunque se quedó en dos –«Michigan» (2003) e «Illinois» (2005)– el segundo es deslumbrante porque habla más de asesinos en serie que de glorias locales. En la nueva canción contempla un mundo que se desmorona y ante el que siente una enorme decepción. «Te he amado como un sueño», dice y no sabemos si habla de Dios, de América o de ambos. «He rezado, he llorado, he puesto mis manos en la herida de tu costado. He probado tu sangre, me he ahogado en las aguas, he calmado la inundación. Estoy roto, estoy vencido», dice Stevens, que cambia el estribillo y termina diciendo: «No me hagas a mí lo que te hiciste a tí mismo». A veces a mí también me gustaría decirle a los que tanto dicen que han hecho por nuestro país «no me hagas a mí lo que le has hecho a España».

En todo caso, sería difícil que a Kanye se le ocurra una letra con una carga poética tan fuerte. Porque a Dios, sus fieles le piden cosas y West lo utiliza para lanzar sus sermones y a mayor gloria de sí mismo. En el caso de Sufjan Stevens la intención es justo la contraria: le está pidiendo que sea más misericordioso con su destino que con el de su país. Y así, con ese tipo de versos es como han hecho «America» grande. No con una gorra roja con una pobre promesa escrita.