Saludar a la japonesa

Es necesario una actuación más contundente como la distancia social y las mascarillas

La Razón

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, hace muy bien al pedir a Pedro Sánchez la convocatoria de una conferencia de presidentes autonómicos para prepararse ante una posible oleada del coronavirus. Los datos son muy inquietantes y es urgente una reunión porque los nuevos contagios y el elevado número de brotes activos hace necesario analizar la cuestión con los máximos responsables autonómicos. Es acertado que la gestión siga en manos de las autonomías que son las administraciones que tienen las competencias así como una mayor proximidad con los ciudadanos, pero esto no impide mejorar los mecanismos de cooperación. No hay duda de que es bueno ser prudentes y previsores. Nos tenemos que acostumbrar a convivir con el covid-19 hasta que no contemos con la vacuna, cuya producción masiva necesitará mucho tiempo, y los medicamentos que permitan hacer frente con normalidad a la enfermedad. Hasta que no llegue ese momento seguiremos estando expuestos al virus sin contar con una capacidad de respuesta suficiente. Los españoles tuvimos que afrontar la pandemia con un enorme sufrimiento para toda la sociedad. En primer lugar los fallecidos y sus familias, pero también asumiendo con estoicismo un confinamiento largo y agotador.

La opción de un nuevo estado de alarma para todo el territorio no es asumible. Otra cosa es que se pudiera aplicar por zonas. A estas alturas hay que mostrar prudencia y preocupación por la cadena de contagios, pero sobre todo no caer en el alarmismo. Sanidad notificó ayer la existencia de 201 brotes activos, lo que resulta una cifra muy alta sin necesidad de ser un experto, así como 685 contagios. Al margen del baile de datos, la realidad hace temer una posible oleada de coronavirus. Las autoridades sanitarias deberán adoptar, como están haciendo, las medidas que sean necesarias para impedir que un incremento obligue a realizar actuaciones más drástica como cerrar aeropuertos o fronteras. Las consecuencias económicas actuales están descontadas, pero un rebrote sería un desastre inimaginable. Es necesario una actuación más contundente como la distancia social y las mascarillas. La tendencia es volver a la normalidad, pero no es posible. En mi caso lo intento aplicar a rajatabla. Unos amigos me visitaron ayer y he optado por saludar a la japonesa. No solo me he acostumbrado sino que incluso me gusta. Es una muestra de cariño y respeto que no cuesta nada. Lo mismo que Sánchez convoque a los presidentes autonómicos.