Coronavirus

Las mascarillas no son un lujo

«Suspendimos» cuando llegó la pandemia del Covid allá por marzo. Hoy, no nos podemos permitir que la población no tenga mascarillas. Son claves para controlar la enfermedad

Desde hace meses la mascarilla se ha convertido en protagonista de nuestro día a día. Covid manda. Y eso pese a que algunos cierren los ojos a las evidencias científicas respecto al beneficio de portarla. En la distancia quedan los días en que conseguir una mascarilla parecía labor imposible. Años de desmantelamiento de nuestra industria sanitaria o de suministros nos han pasado factura. Una situación que se repitió en toda Europa. El continente entero se abrazó en su momento con vehemencia a la deslocalización. Y nuestros sanitarios –en primera línea frente al Covid–, fueron los que primero sintieron el envite de la enfermedad. En la grave crisis de desabastecimiento que sufrieron los hospitales españoles en los primeros días de la crisis sanitaria está la clave de que en España un 15,5% de los contagios se diese entre el personal sanitario, frente al 5% de Alemania. Con aquella enseñanza, hoy en día, la administración quisiera producir su propio material de protección en masa, pero la materia prima y el precio de venta lo fija un mercado global muy presionado a causa de la pandemia del coronavirus. Lo cierto es que en toda Europa hay quizás diez fábricas capaces de hacer estos productos y en China varios miles. Frente a ello contraponemos un dato demoledor: Sólo en Cataluña se consumen en este momento alrededor de 3,1 millones a la semana. Con los sueldos que existen actualmente en España, la labor de fabricar mascarillas es difícil. España no tiene capacidad para ser autónoma en este tipo de material, porque el mundo es global y el coste del producto unitario no sale a cuenta. Además, se ha de tener en cuenta que nuestra Administración, casi siempre muy lenta, está en desventaja. Muchas compras del sector público en plena emergencia se hicieron sin concurso y por adjudicación directa. El mercado mundial es así. Ahora tenemos la oportunidad de «aprobar» y subir nota tras la pésima experiencia de marzo. Veremos.