La incoherencia al cuadrado

Gonzalo Pérez MataLa Razón

Todos creían que Pedro Sánchez abandonaba sus merecidas vacaciones para liderar personalmente la gestión de la crisis sanitaria. Eso es menospreciar la clarividencia del líder, capaz de mirar mucho más lejos que todos los demás.

Los maledicentes se empeñan en decir que se ha escondido detrás de los gobiernos autonómicos porque la cosa no pinta bien y si hubiese que tomar medidas de confinamiento que carguen con ello los presidentes autonómicos, no vaya a ser que alguna mente calenturienta le dé por pensar que es porque la desescalada se hizo mal.

También hay lenguas viperinas que afirman que si la pandemia estuviese controlada y la caída del PIB no fuese de las mayores entre los países de la OCDE, Sánchez daría una rueda de prensa diaria para que quedase clara su buena gestión.

En realidad, Sánchez, que nunca antepone sus intereses a los de los demás y tampoco le importa sufrir desgaste político por el bien de España, ha tomado esa decisión porque no quiere que le acusen de cesarismo.

Pero, claro, las buenas intenciones del presidente tienen algunos efectos secundarios. El primero es que sus enemigos intentan provocar cierto despiste en su electorado.

Un ejemplo es la Comunidad de Madrid, el argumento de sus malvados detractores es que, después de meses denunciado a la incompetente presidenta de la Comunidad de Madrid, de la polémica con las residencias de personas mayores, de la falta de rastreadores y de las instrucciones a los dirigentes madrileños para hacer una oposición más seria, de repente, se deja en manos de Díaz Ayuso toda la toma de decisiones.

Por otra parte, el hecho de que haya decidido que el tiempo de Ángel Gabilondo ha terminado en la Asamblea de Madrid y va a intentar que sea el próximo Defensor del Pueblo también se ha interpretado retorcidamente, es decir, la conclusión que sacan esos detractores es que para Sánchez, Díaz Ayuso muy bien y Gabilondo muy mal.

Eso es populismo derechista, claro está. Sánchez lo que está haciendo es dar una segunda oportunidad al gobierno de la Comunidad porque todo el mundo la merece y, en un alarde de generosidad absoluta, de la misma manera que Manuel Fraga se bañó en Palomares, el presidente vive en Madrid y su familia usará los servicios educativos de la región y tendrá plena confianza en la gestión sanitaria que tanto criticó.

Y, en cuanto a Gabilondo, no hay más lectura que la que se ha ganado. De la misma manera que si eres hijo de la Casa de Alba te toca algún título nobiliario, si tienes un apellido respetable te corresponden nombramientos propuestos por el partido.

Pero siempre llega algún aguafiestas que plantea lo de los méritos. ¿Acaso no es meritorio nacer en la cuna adecuada? si fuese una cuestión tan sencilla no serían tan pocos los elegidos.

Por favor, no busquen incoherencias donde no las hay. Sánchez es muy coherente y si lo duda, es que es usted antipatriota.