Martín Villa y la historia

Rodolfo Martín Villa ha demostrado reiteradamente a lo largo de la reciente historia de España sus profundas convicciones democráticas. Su compromiso con la transición, el pacto constitucional y la construcción de un país moderno, homologable a los más avanzados de nuestro entorno, es indiscutible y admirable. A Martín Villa le honra su disposición a declarar voluntariamente ante la jueza argentina Servini, a pesar de la opinión en contra de los tribunales españoles o de multitud de expertos juristas.

No ha querido el exministro parapetarse en la Ley de Amnistía porque no tiene nada que ocultar y porque está dispuesto a defenderse con la cabeza muy alta de acusaciones sin ningún fundamento. Ojalá el sistema judicial de aquel país ponga fin a un proceso por crímenes contra la humanidad, que poco o nada tiene que ver con un procedimiento judicial con todas las garantías en un Estado de derecho pleno.

Mientras eso ocurre, los expresidentes González, Aznar, Zapatero y Rajoy han salido en defensa de Martín Villa. Sorprende en tiempos de confrontación y polarización política entre PSOE y PP, que los dos expresidentes socialistas y los dos populares coincidan en sus opiniones favorables a una personalidad central en la transición política de nuestro país. A ellos se ha unido el sindicalista Antonio Gutierrez, que en relación con los sucesos de Vitoria manifiesta que Martín Villa lo que hizo fue templar para poner fin a la tragedia.

La querella y el proceso que se siguen en Argentina, por su contenido y derivas, pareciera una especie de linchamiento descontextualizado y sin fundamento de la transición española. Por eso es reconfortante que cuatro expresidentes, que en el pasado estuvieron muy enfrentados y fueron duros adversarios, además de salir en defensa de Martín Villa, lo estén haciendo también a favor del proceso político de reformas que culminó con la aprobación de la Constitución.

Frente a los intentos desesperados de algunos sectores de poner en solfa la transición y el pacto constitucional que los españoles refrendaron con su voto, es muy satisfactorio que los cuatro expresidentes vivos sean capaces respaldar la obra colectiva de la transición y a uno de sus principales protagonistas. Debería cundir el ejemplo.