Una justicia independiente

No se trata de que sean diez del PP y otros diez del PSOE con un presidente que sea aceptable, sino un conjunto de juristas prestigiosos y comprometidos con la Constitución.

España cuenta con muy buenos jueces y fiscales. El propio acceso a la carrera por medio de un sistema de oposición impecable es una garantía para la independencia judicial y la propia justicia que se imparte es garantista. No significa que todo sea perfecto, pero es equiparable a la realidad existente en otras grandes democracias. El acceso por turnos en la judicatura debería ser perfeccionado, porque en algunos momentos ha sido un coladero ideológico para la izquierda sin cuestionar que una gran mayoría de ellos tenía una cualificación razonable. El amiguismo partidista siempre es cuestionable, pero no es la norma sino la excepción si se tiene en cuenta el número de magistrados existentes. Otro aspecto distinto es el quinto turno que permite la incorporación al Supremo de juristas de gran prestigio. Es una fórmula que cuenta con una larga tradición en nuestro país mientras que la otra vía nunca me ha gustado. La situación del CGPJ es grave en el fondo y en la forma y necesita ser resuelta con urgencia. Es inaceptable que esté paralizada su renovación y no es culpa solo del PP. Lo fácil es buscar un culpable en lugar de asumir los propios errores.

No se trata, una vez más, de una historia frentista de buenos y malos. El PSOE y el PP deberían ser capaces de elaborar una lista de juristas independientes mientras negocian la elaboración de una reforma legal que resuelva definitivamente el problema. Es cierto que es difícil, que existen presiones de los diversos sectores y que no nos podemos abstraer de las cuestiones ideológicas. A pesar de ello, el PP y el PSOE comparten la defensa de los principios constitucionales, la importancia de la Transición y la lealtad a la jefatura del Estado. Por ello, Sánchez y Casado deberían ser capaces de sentarse, con toda la discreción requerida en este caso, para alumbrar un CGPJ que sea realmente independiente y que quede muy alejado de los intereses de aquellos que cuestionan el marco constitucional o quieren romper España. No se trata de colocar amigos o favorecer posiciones partidistas, sino mostrar un auténtico y profundo patriotismo que pasa por garantizar la independencia de los organismos constitucionalmente previstos. No se trata de que sean diez del PP y otros diez del PSOE con un presidente que sea aceptable, sino un conjunto de juristas prestigiosos y comprometidos con la Constitución. La Justicia es un elemento básico y fundamental de la arquitectura constitucional de una democracia.