En Moncloa no sale el Sol

Como si se tratase de dos judokas, Díaz Ayuso y Sánchez se hacen continuas llaves, aprovechando la fuerza del adversario para devolver el golpe. Después de que el viernes rompiesen la tregua y el gobierno disparase con artillería pesada sobre la gestión en la pandemia de la Comunidad de Madrid, llegó la amenaza de intervenir en la región apartando a la popular del control de las medidas anti Covid-19.

Desde Moncloa han logrado generar la idea de que el gobierno de Díaz Ayuso hace aguas, algo que nunca hubiese conseguido Gabilondo, que anda absorto releyendo a Platón y no le da para más el día.

El problema para Sánchez es qué hacer esta semana, porque desde la Puerta del Sol han articulado una estrategia. La línea principal de defensa es que hay varias provincias con datos que superan el límite fijado como admisible por el ministerio de Sanidad, de contagios por cada 100.000 habitantes, y la conclusión que quieren establecer es que Sánchez ataca por razones partidistas.

Por otro lado, no creen que el gobierno central vaya a decretar en la región el estado de alarma, porque cualquier medida en Madrid pone en riesgo la coyuntura económica de España entera. Esto está en los mejores sueños de la presidenta, sí ocurre, a partir de ahí, ya habría un claro responsable de la caída económica y del paro.

Cada restricción son negocios cerrados y nadie quiere firmar la defunción de empresas porque, cuando pase la pandemia, ya nadie se acordará del virus, pero tendrán presente que no tienen empleo. Además, si la segunda ola se recrudece en Madrid, es cuestión de días que afecte a toda España, como ocurrió en marzo. Por tanto, la piedra que lanzó Illa parece que va de vuelta hacia la cabeza de Sánchez.

Probablemente la estrategia del PP de Madrid sea calentar el conflicto para que el gobierno de España actúe, lo que terminaría volviéndose en su contra, o no haga nada y se visualice su pasividad ante una crisis grave. De momento el desgaste está corriendo por las venas de Díaz Ayuso, pero la presidencia de la Comunidad de Madrid tiene algo que preocupa en Moncloa: predicamento en medios de comunicación, que es la condición previa para poder construir un relato.

La fractura ha calado desde los despachos enmoquetados a la sociedad. Los votantes de la izquierda creen a pies juntitas al ministro de Sanidad cuando afirma que en Madrid hay riesgo serio para los ciudadanos, los votantes de derechas hacen lo propio con Díaz Ayuso cuando defiende que las medidas son las apropiadas.

Entre unos y otros han llevado al país al desconocimiento de lo que pasa realmente y a la irracionalidad de analizar un fenómeno epidemiológico y médico con las lentes de la ideología partidista. Las cifras de infectados y de fallecidos son peores que las de cualquier país de nuestro entorno, claro que ellos ponen el empeño en el rastreo y el aislamiento y no en ponerse zancadillas a costa de vidas y empleos.