Dientes, dentelladas y malos tragos

El naturalista Attenborough le regaló al príncipe George un diente prehistórico y Malta estuvo a punto de iniciar un conflicto diplomático

El uso de mascarillas ha borrado de nuestras caras rasgos tan definitorios de la personalidad como son las sonrisas. Encubierto por el tejido quirúrgico, imposible averiguar las simpatías o animadversiones hacia lo que ve, escucha o expresa nuestro interlocutor a esos más de 1,5 metros de distancia.

Además, parece que la pandemia de coronavirus está llevando a las consultas de los dentistas una tendencia al alza: los dientes rotos. Fruto de la coronafobia o el estrés por la enfermedad que ha puesto en jaque al mundo, es ahora más común acudir al odontólogo con un molar fracturado. Adiós a «las perlas de tu boca» o «por una sonrisa, un cielo». Hola, nervioso rechinar de dientes hasta perderlos.

Hace 23 millones de años, a un tiburón gigante se le cayó un diente en nuestro actual Mar Mediterráneo. Este escualo, que entonces alcanzaban los 16 metros de largo, pudo perderlo desgarrando a una presa –o por falta de ellas–. Conocidos como megalodones (gran diente), la pieza de unos 12 cm se fue fosilizando con el paso de los siglos y las eras. Hasta que en unas vacaciones familiares en los años 60, el presentador y naturalista Sir David Attenborough lo encontró en la isla de Malta.

La icónica voz de los documentales lo halló incrustado en la suave piedra caliza dorada maltesa. Aparentemente, durante el Mioceno el enorme diente se posó en un fondo del mar que fue emergiendo a la superficie hasta ser descubierto por el laureado divulgador. Attenborough, de 94 años, es una de las personalidades favoritas del príncipe Guillermo, Kate Middleton y sus hijos. El domingo, el pequeño George, de 7 años, y sus hermanos tuvieron el honor de conocer en persona a su ídolo y ver en primicia su nuevo documental en el palacio de Kensington.

Como recuerdo, Attenborough le regaló a George el diente prehistórico. Solo unas horas después, la noticia del obsequio llegó a oídos de la opinión pública maltesa.

El lunes, «The Times of Malta» preguntó al ministro de Cultura, Jose Herrera, a este respecto. Herrera no dudó en tirarse a la piscina y anunció que pondría en marcha la recuperación del fósil. «Hay algunos artefactos arqueológicos que son importantes para el legado natural que han terminado en el extranjero y merecen ser recuperados», comentó con ardor el titular de Cultura.

Hasta se explicaron los diversos mecanismos con los que cuenta Malta para recobrar estos singulares bienes. Así, el megalodón, ahora en manos de George, terminaría en un museo maltés.

24 horas después surgió una enorme marea de comentarios contrarios a las intenciones del ministro, dentro y fuera del país. Y ayer Herrera cambió de opinión. Malta ya no buscará recuperar el regalo del héroe del príncipe George.