9-10: el día de la ignominia

La imposición del estado de alarma ha sido una actuación arbitraria y sin fundamento,

Es un día para recordar, desgraciadamente, porque se perpetró un acto ignominioso contra Madrid. Un ataque directo y frontal contra su autonomía por parte del Gobierno. Este 9 de octubre debería ser recordado por todos los madrileños y se tendrá que estudiar en las escuelas como ejemplo de aquello que no se puede hacer por motivos partidistas. La imposición del estado de alarma ha sido una actuación arbitraria y sin fundamento, porque ha querido demostrar que manda y controla el BOE. Ha olvidado que en el Estado de Derecho cualquier decisión es recurrible ante los tribunales. La desproporción de la ofensiva es tan escandalosa que nunca imaginé que se atreverían a realizar un acto tan ignominioso. Hay varias cuestiones que ponen de manifiesto que es una actuación injusta. En primer lugar, la arrogancia exasperante de Illa y Simón que han decidido que su plan es el único posible. A estas alturas es un arcano saber cuál la base científica que avala su caprichoso comportamiento. No hay un comité de expertos que lo respalde más allá de los funcionarios que dependen, precisamente, de ellos.

Este oscurantismo es un primer elemento inaceptable. Es verdad que siempre encontraremos «expertos» funcionarios que sean partidarios no de este estado de alarma sino de un cierre total sin importarles las consecuencias sociales y económicas. No hay nada que produzca mayor tranquilidad que tener asegurado el sueldo a final de mes. La segunda cuestión es que Madrid tenía un conjunto de actuaciones que han dado resultado. Una vez más es imposible saber por qué Illa y su escuálido equipo saben más que la administración que corresponde el ejercicio de esta competencia. Es increíble que dijera impunemente que «Ayuso ha decidido no hacer nada». Lo que el gobierno social-comunista no se atrevería hacer con las comunidades dominadas por los nacionalistas como País Vasco, Navarra o Cataluña sí lo hace con Madrid para agredir a una autonomía gobernada por el centroderecha. Los que anunciaron la fracasada Nueva Normalidad ahora pretenden dar lecciones. Es muy significativo que la humillación de Madrid se aplique el día después de una estrepitosa derrota judicial. La obsesión de la izquierda política y mediática contra Ayuso es, simplemente, enfermiza. Está claro que no querían que Madrid demostrara que se puede combatir con éxito a la covid-19 sin asumir el plan del inexperto Illa y el sobrevalorado Simón. Finalmente, está la desproporción de aplicar un estado de alarma innecesario y sin base que lo avale.