“La arrogancia gubernamental”

Cuando gobiernan los populares andan pidiendo perdón por existir y no hacen las reformas que esperan sus votantes

Una de las cosas más llamativas del gobierno social-comunista es que actúa como si tuviera una sólida mayoría absoluta. Y lo peor es que los medios y los partidos lo asumen como una realidad cuando es el gobierno con menor apoyo desde 1977. Es la diferencia entre el PSOE y el PP. Cuando gobiernan los populares andan pidiendo perdón por existir y no hacen las reformas para ser coherentes con lo que esperan sus votantes.

Me viene a la memoria lo que me dijo en cierta ocasión un secretario general del PSOE: «cuando gobierna la derecha siempre mantiene nuestras reformas ideológicas. No se por qué pierdes el tiempo defendiendo aquello que luego no hacen». Es lo que pude comprobar con el gobierno de Rajoy cuando mantuvo la nefasta ley de la «desmemoria» y la «antihistoria», no reformó la legislación electoral, no acabó con la delincuencia okupa, no resolvió el tema del aborto y lo peor es que se encargó de que el TC no sacara la sentencia… La lista es tan larga como bochornosa.

Es verdad que como buenos tecnócratas resolvieron muy bien la crisis económica e impidieron la intervención europea. Ni siquiera solucionaron la crisis catalana, porque se quedaron a medio camino. El PSOE ha protagonizado un número enorme de casos de corrupción desde la Transición, incluyendo la organización de un grupo de asesinos como los GAL, pero todo le sale gratis. En cambio, parece que el PP sea un partido corrupto cuando hay una enorme cantidad de personas honradas, como sucede también en el PSOE, que han gestionado los presupuestos de forma impecable.

Es verdad que ayuda que una gran mayoría de periodistas y columnistas son de izquierdas. Por supuesto, luego está el resto donde algunos sienten complejo de ser etiquetados como afines a las ideas que comparten más de diez millones de españoles. Lo que estamos viviendo estos días con el escandaloso intento de controlar la Justicia y acabar con los contrapesos de nuestra democracia muestra la doble vara de medir que existe en España, así como la impunidad del gobierno y sus socios.

El error que ha cometido es impresionante, pero lo es más mostrar una deriva autoritaria que provocaría su caída en cualquier país de nuestro entorno. A nadie se le podría ocurrir este despropósito ni siquiera como instrumento para presionar en la negociación. No me sorprende en los comunistas, pero sí en Sánchez, salvo que haya abandonado la socialdemocracia.