La Oficina de la Verdad democrática

El tema del PP es complejo, porque ayer fue bueno, pero no es suficiente

La Razón

Desde la izquierda se criticaba la presentación de una moción de censura teniendo en cuenta las crisis que nos afectan. El argumento es ciertamente pintoresco, porque no parece que un día y medio de debate haya provocado ninguna perturbación destacable a la sociedad española. Ni siquiera podemos constatar que la catastrófica situación que vivimos haya mejorado o empeorado. Las instituciones han seguido funcionando, se ha reunido la comisión interterritorial de Sanidad, hemos sufrido una nueva rueda de prensa de esa extraña pareja que son Illa y Simón, la asamblea de Madrid ha celebrado su sesión con las peleas habituales y las empresas han seguido trabajando, al menos las que han podido. Se ha demostrado, en definitiva, que se pueden hacer varias cosas a la vez. En su día me pareció bien que Podemos presentara su moción, incluso pienso lo mismo de la exitosa de Pedro Sánchez o las anteriores que muchos no recuerdan. La edad hace que las tenga muy presentes. Es muy significativo que la izquierda esté eufórica con el voto del PP en contra de VOX y en cualquier momento le dirán a Casado que no parece de derechas.

Tras la ignominia de firmar un texto con los herederos de ETA y los independentistas para establecer un «cordón sanitario» al partido de Abascal creo que el gobierno social-comunista tendría que avanzar con acciones más contundentes. Es evidente que necesitamos una Oficina de la Verdad y nada más adecuado que encargársela a Iglesias. El próximo consejo de ministros podría modificar la estructura de la vicepresidencia segunda para que pueda expedir patentes de demócrata, tanto a las personas como las instituciones. No hay duda de que todos los etarras y sus colaboradores políticos han de recibir este reconocimiento que podría ir acompañado de la Orden del Mérito Constitucional, que incluso podría estar pensionada. Otro grupo que se lo merece es el formado por los independentistas. Es bueno que los socios y amigos del gobierno sean los primeros beneficiados por la Oficina de la Verdad. Hay que tener muy presente que los comunistas tienen una gran experiencia en esta materia y sobre todo en dar lecciones sobre la defensa de la democracia y los derechos humanos. El tema del PP es complejo, porque ayer fue bueno, pero no es suficiente. En la Nueva Política tiene un hueco siempre que asuma la superioridad natural e indiscutible de la izquierda.