El error de los seis meses

Sánchez y su gobierno así como algunos presidentes autonómicos que se habían convertido en sus palmeros, se han dado de bruces contra la realidad.

La Razón

La indolencia del gobierno social-comunista ha conducido a tener que decretar un nuevo estado de alarma, porque no se han hecho las reformas necesarias para adaptar la legislación a la grave situación pandémica y establecer un comité independiente de científicos que superara la incompetencia de la extraña pareja formada por Illa y Simón. Al final regresa una institución jurídica de carácter excepcional y que se ha convertido en algo habitual en nuestras vidas. No hay otra solución teniendo en cuenta que las cifras se han disparado en todas las autonomías y ponen en evidencia la campaña del gobierno, con la alegre colaboración de la izquierda política y mediática, contra Ayuso y Madrid. Ahora es evidente que no era culpa de Ayuso y que, en cualquier caso, lo habría hecho todo el mundo mal empezando por quien anunció la Nueva Normalidad y luego se desentendió creyendo, seguro que bienintencionadamente, que había derrotado la «bestia mitológica» de la covid-19 como si fuera el hijo de Zeus.

Al final, Sánchez y su gobierno así como algunos presidentes autonómicos que se habían convertido en sus palmeros, se han dado de bruces contra la realidad. Más allá de las ridículas campañas contra la «malvada» e «ineficaz» Ayuso, ahora no hay duda que gestionar esta pandemia es muy difícil y que no se puede actuar con ese lamentable voluntarismo que muestra Simón en sus intervenciones los días laborables, porque al menos los fines de semana nos deja en paz. Esto debe ser porque el «bicho» maligno debe tener también mentalidad de funcionario y se toma un descanso. El limitar la movilidad es un paso imprescindible, pero lo fundamental debería ser actuar sobre los yacimientos de contagio más importantes y trabajar para conseguir que la duración del estado de alarma sea lo más breve posible. Me resulta más difícil entender la larga duración anunciada por Sánchez, aunque se quiera enmascarar con una comparecencia quincenal de Illa en un Congreso de los Diputados donde la mayoría está en manos de socialistas, comunistas, antisistema, independentistas y los herederos de ETA. Y con el fervoroso apoyo de Ciudadanos siempre dispuesto a regalar sus diez votos. El PP debería apoyarlo, aunque en lugar de seis meses quizá sería más lógico que reclamara una periodificación mensual aceptando que el horizonte será mucho más largo. Es por una cuestión de forma y no de fondo. Por supuesto, cabe esperar que no sea aprovechado para otros intereses espurios.