“El estado de confusión nacional”

Lo que me parece inaceptable es que la izquierda aproveche lo que ha sucedido para atacar a Vox

La Razón

Es verdad que muchas veces la realidad supera la ficción. En cualquier momento habrá que repartir una guía, tanto en formato papel como digital, que permita a los sufridos ciudadanos encontrar alguna luz en el estado de confusión nacional en que nos hemos instalado. Todas las mañanas será necesario actualizar los datos. La cantidad de líos es enorme y mucha gente está cabreada. La confluencia de las tres crisis lo empeora todo y lo preocupante es que no veo claridad. ¿Qué es lo que podemos o no hacer? Es la primera cuestión a la que se une el conocer los horarios, los límites en la movilidad territorial y la zonificación. Es tan grande el caos como la insatisfacción que se está extendido, porque hay que recordar que durante unos meses se produjo un duro confinamiento y todos coincidimos en que la sociedad, salvo excepciones, se comportó ejemplarmente. El problema que tendremos que afrontar es la reacción que se puede producir en medio de esta enorme crisis económica sin que exista un horizonte de certidumbre, aunque se realicen especulaciones con más voluntarismo que rigor. La economía no es una ciencia y menos exacta.

Los últimos disturbios son una vergüenza y no puede existir ni siquiera un atisbo de justificación o comprensión. Es la actuación de unos indeseables. Lo inquietante es si estamos ante un hecho aislado o es un síntoma de lo que puede suceder en el futuro. Conocemos muy bien lo que se vivió en el pasado en circunstancias catastróficas como las actuales en algunos países europeos. Las crisis extremas, que generan pobreza y hambre en amplias capas de la población, acostumbran a provocar actitudes violentas y radicales como consecuencia de la insatisfacción. Otro aspecto que no se tiene que olvidar es la violencia que hemos visto en numerosas ocasiones de los grupos antisistema atacando instituciones, destruyendo bienes públicos, que por cierto se pagan con los impuestos de todos, o asaltando comercios. Esos grupos de izquierda radical coinciden en su violencia, por supuesto, con los grupos supremacistas, nazis o fascistas. Lo que me parece inaceptable es que la izquierda aproveche lo que ha sucedido para atacar a Vox. Es bueno tener presente, además, la simpatía que tenían por los antisistema, los okupas y otros radicales que se dedicaban a la destrucción de lo ajeno. En cualquier caso, el estado de confusión nacional es tan grave como inquietante y lo peor es que el futuro es muy oscuro.