Deja que todo te pase

«Deja que todo te pase, la belleza y el terror, solo sigue andando, ningún sentimiento es definitivo».

Carline JeanAP

En el año 2020 se puede estar en un país en el que los casos de coronavirus sean superiores a los 10 millones, cada día haya más de 100.000 contagios y, además, el presidente no reconozca que ha perdido las elecciones. Incluso 2020 puede darte más de su medicina y descargar una tormenta tropical sobre el sur de Florida con vientos de 100 kilómetros por hora e inundando todo a su paso.

En las cadenas de televisión ha descendido la información relativa a las presidenciales en Estados Unidos y ha aumentado la metereológica. El recuento o el futuro paradero de Donald Trump ha pasado a un segundo plano. Importa la fragilidad de la vida. Qué te llevarías en caso de evacuación. O cuánto tiempo serías capaz de vivir sin electricidad. Una palmera o no ser previsor puede arrebatarte lo más preciado. Los informativos han desplegado a sus periodistas, con chubasqueros y katiuskas, por toda la ciudad, en los puntos más encharcardos o en los que más viento sopla. Las cadenas recomiendan que te descargues aplicaciones para seguir el rumbo de la tormenta tropical ETA que amenaza con convertirse en huracán y que el lunes tocó tierra en los Cayos.

Han cerrado las escuelas de varios condados y el transporte público no funciona. Se ha declarado el estado de emergencia, una medida que antes de la pandemia sonaba a grave y sin precedentes. Lo cierto es que en Miami no ha dejado de llover. El ruido de las gotas golpeando contra el suelo es tan fuerte y seguido que es imposible conciliar el sueño. Las fuertes ráfagas apagan la conexión de las televisiones y la luz vibra al ritmo del viento. Miles de personas se han quedado sin electricidad. Y cientos de vecinos se despertaron ayer rodeados de por todas partes de agua, como si de repente vivieran en una isla, y completamente aislados.

Desde que enciendes el móvil por la mañana, no se dejan de recibir mensajes –que vibran y tienen una aguda alarma– del Servicio Nacional de Metereología: «Aviso de inundaciones repentinas en efecto para este área hasta las 15:00 de la mañana. Esta es una situación peligrosa y amenaza a la vida. No intente viajar a menos que sea para abandonar un área propensa a inundaciones o bajo una orden de desalojo», continúa la alerta que está escrita tanto en inglés como en español.

De entre todas las imágenes de la catástrofe en el sur de Florida, me quedo con Lemay Acosta, que ha decidido pasear a su hija Layla, de 2 años y a su perro, en un bote en el barrio inundado de Plantation.

Me recuerda a la manida resiliencia, a la capacidad de la gente por hacer de este mundo un lugar mejor para ellos o los que se quedarán, a aquellos que le plantan cara a este 2020 y a la última película que vi antes de embarcarme en la trepidante aventura de cubrir unas elecciones presidenciales. Su cierre es un poema de Rilke que define perfectamente cómo afrontar este 2020: «Deja que todo te pase, la belleza y el terror, solo sigue andando, ningún sentimiento es definitivo».