Presupuestos a la espera de la vacuna

La economía necesita ayudas directas, porque hay sectores que no pueden alargar su agonía

Los presupuestos no pueden esperar la llegada de la vacuna.DADO RUVICREUTERS

El mundo contempla esperanzado los sucesivos anuncios sobre la práctica conclusión de las vacunas contra la covid-19 y que su nivel de eficacia estará por encima del 90 por ciento. Estamos ante el mayor esfuerzo sanitario realizado nunca por el sector público y privado con el fin de conseguir una vacuna para hacer frente a la pandemia en el menor tiempo posible. Hay que reconocer que es algo espectacular y que hay que valorar en su justa medida, porque parecía imposible que llegáramos a ello en tan poco tiempo. Las empresas farmacéuticas así como los gobiernos de muchos países están destinando decenas de miles de millones para hacer frente a una epidemia que ha causado una crisis sanitaria, económica y social impresionante. El mundo ha tenido que afrontar en muy poco tiempo un escenario impensable salvo en las películas y las series de entretenimiento. En el aspecto científico es encomiable que se consiga con esta celeridad, pero junto al factor sanitario, porque no podemos estar confinándonos y desconfinándonos permanentemente, está la enorme preocupación que provoca la crisis económica. No hay un horizonte claro y aunque castiga al conjunto de la economía mundial, es indudable que estamos entre los que sufrimos las consecuencias más graves.

En nuestro caso, es necesario abandonar los longevos Presupuestos Generales del Estado de Cristóbal Montoro, que acumulan varias prórrogas, y contar con un instrumento eficaz que permita encarar la reactivación económica. Es verdad que los datos son inciertos y que la propia evolución de la pandemia puede hacer todavía más grave la crisis, pero como mínimo se necesitan unas cuentas públicas que no sean simplemente la prórroga de aquellas que se hicieron en circunstancias muy distintas. La economía necesita ayudas directas, porque hay sectores que no pueden alargar su agonía y caminan con paso firme hacia un cierre masivo de muchas empresas. En este caso tan excepcional como es una crisis provocada por una pandemia nos podemos encontrar que muchas empresas y sectores viables se vean destruidas de una forma injusta sin que luego se puedan recuperar. Nos podemos encontrar que se vendan a precio de saldo ahogadas por las deudas y que los inversores extranjeros se puedan beneficiar de esta anómala situación. A esta realidad se une la nueva crisis institucional provocada por el veto de Hungría y Polonia al Fondo de Reconstrucción y a los presupuestos europeos. Ahora se abre un periodo de negociación, complicado como siempre, para resolver el conflicto.