Insomnio colectivo
Con Iglesias, Rufián y Otegui «en la dirección del Estado», cualquier cosa puede suceder y está sucediendo.
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Tener este Gobierno bicéfalo gestionando la crisis de la pandemia provoca que en sus dos olas en España —según cifras oficiales del INE— la mortalidad supere los 70.000 fallecidos respecto a la registrada en las mismas fechas de los dos años anteriores. Además, los fallecidos reconocidos oficialmente son «tan sólo» 41.000, por lo que el Gobierno discrepa en más de 30.000 muertos en relación a las cifras aportadas por el INE.

Disentir con uno mismo tiene más de psquiatria que de política, pero es lo que hay. También les afecta el simultáneo «ser y no ser», como hace Podemos estando en el Gobierno y en la oposición: promete lealtad al Rey y a la Constitución para sentarse en el Consejo de Ministros, mientras desde él trabaja para derribarlos, o presenta con sus socios «de la dirección del Estado» enmiendas a los presupuestos aprobados por ellos mismos.

La última nota de esta esquizofrénica bicefalia gubernamental, la ha dado con Marruecos, en plena oleada de inmigrantes irregulares llegando a Canarias y convirtiendo a las islas en un polvorín social de imprevisibles consecuencias. Reivindicar la autodeterminación del Sáhara desde el Gobierno es impropio de personas con un mínimo sentido de la responsabilidad.

Sánchez dijo que «no dormiría tranquilo» con Iglesias en el Gobierno, pero ya sabemos que «dos que duermen en el mismo colchón, se vuelven de la misma condición». El insomnio ya es colectivo de los españoles.