La mejor “memoria histórica”

Don Juan Carlos no es «memoria» sino historia y su labor tiene que ser reivindicada porque ha sido muy positiva para España

No tengo ninguna duda de que la mejor Memoria Histórica es la que no existe, porque la memoria, hay que insistir en ello, no es historia sino el recuerdo subjetivo que se tiene de un determinado acontecimiento. Lo peor es cuando quien la promueve ni siquiera lo ha vivido. Es algo que tiene un relativo valor para un historiador y que siempre se tiene que contrastar con otras fuentes más sólidas. El problema surge cuando se quiere utilizar la Historia al servicio de los intereses partidistas como sucede con la ofensiva de la izquierda para adoctrinar a la sociedad. Es un despropósito. España no tenía ningún problema y hacía mucho tiempo que se había superado la Segunda República, la Guerra Civil y la dictadura franquista. Eran materias circunscritas a los historiadores, aunque es verdad que para algunos eran más política que historia. Estos días tendríamos que haber celebrado una fecha tan importante como es el aniversario de la proclamación de don Juan Carlos, el artífice de la Transición. Es lamentable pero no ha sido así y no me sirve como excusa los problemas personales que está sufriendo así como la campaña desatada contra la Corona desde la izquierda populista.

En cambio, don Juan Carlos no es «memoria» sino historia y su labor tiene que ser reivindicada porque ha sido muy positiva para España. Hay una tendencia en la izquierda a la hora de minimizar lo que sucedió en ese período. La corriente histórica conducía a que nuestro país se incorporara a Europa en su plenitud y esto pasaba por ser una democracia. No podíamos ser una anomalía, como sucedía con los países comunistas dominados por la Unión Soviética. Lo sucedido en Portugal en 1973 con la Revolución de los Claveles mostraba otras opciones. Fue don Juan Carlos con sus asesores, en vida todavía de Franco, quien diseño política, jurídica e institucionalmente lo que luego conoceríamos como la Transición. No fue el único protagonista, pero tampoco uno más. El régimen acabó con la muerte de Franco, pero si hubiera vivido más años es evidente que se habría aplazado la llegada de la democracia a ese momento. Su sucesor sabía muy bien lo que tenía que hacer, había viajado por todo el mundo y tenía muy presente la experiencia de su cuñado, el depuesto rey Constantino de Grecia. Esta es la «memoria» que deberíamos tener muy presente, celebrarla y sentirnos muy orgullosos de ella y su artífice.