Compañeros de piso

Dentro de poco van a comenzar las vacunaciones y en ese momento vamos a saber qué clase de compañeros de piso somos todos

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A estas alturas, ya conocerán la historia: Elena Cañizares es enfermera y vive en Ciudad Real. Acaba de recibir un positivo en Coronavirus y corre a avisar a sus compañeras de piso, que le piden que se largue corriendo de casa. «Que tienes coche y te puedes ir», le increpan, según unos audios que la protagonista ha hecho públicos. Miles de personas han devorado los diálogos de este serial con mayor devoción que si fueran producidos por Netflix, contribuyendo al relato con sus comentarios y bromas, haciendo crecer la historia real hasta los límites del esperpento. Por supuesto, las marcas aprovecharon la atención para ofrecerle regalos, comida o chucherías para atraer hacia sí algo de la simpatía que generaba la historia de la enfermera, que solo pedía salir de su cuarto un momento, «con doble mascarilla», para calentarse un «tupper» en la cocina y volver a confinarse. «Tenemos nuestra propia vida. Tienes que irte», le contestaban.

La bola era imparable. Cañizares respondió a entrevistas en televisión y en apenas unas horas se produjeron cientos de miles de intervenciones y contenido sobre el suceso que ocuparía varios centenares de páginas de un libro que resultaría un género polimorfo que abarque desde las bromas absurdas hasta el análisis jurídico acerca de si es legal o no publicar audios y conversaciones privadas en las redes. En los últimos diálogos del drama, las compañeras amenazaban con el manido «mi padre es abogado», uno de esos argumentos fascinantes, porque todos conocemos un abogado y sabemos que cada vez que uno gana hay otro que pierde. Sin embargo, tenían razón, y la protagonista retiró los audios del vodevil ante las dudas legales.

Compartir piso es de esas experiencias que forjan la personalidad y que resultan divertidas veinte minutos, igual que una excursión a la Pedriza. Nadie en su sano juicio vuelve a pasar por la experiencia, ni siquiera después de un divorcio. Es infinitamente mejor volver con tus padres. Es algo que Elena Cañizares acaba de descubrir y que además se trata de una realidad incontrovertible para hombres y mujeres, como demuestra el intranquilizador dato de que el grupo de whatsapp donde surgió la polémica incluyera la palabra «chumino» en el título. Fuera de broma, el lado negativo de la historia es que las «compañeras» han sido amenazadas por redes y, aunque es cierto que no obtendrán la medalla ciudadana del año, no es menos que, en este suceso, al bando bueno lo identifica una equis de neón. Todos queremos estar ahí y que se nos note. Tomar partido muy fuerte por esta causa de perogrullo. La pregunta es cuántos de los que se solidarizaron con la víctima se han saltado el confinamiento, han participado en una fiesta ilegal o se pasan por el forro el resto de medidas. Dentro de poco van a comenzar las vacunaciones y en ese momento vamos a saber qué clase de compañeros de piso somos todos.