Sociedad

El belén del astronauta

El nacimiento de la plaza de San Pedro quiere rivalizar con Colau en mal gusto

Cada año, desde que Inmaculada Colau es la primera edil barcelonesa, su belén navideño en la plaza de San Jaime es noticia por su mal gusto, rayano con la ofensa a los sentimientos religiosos de los creyentes. Hasta ahora no hacía falta más precisión al respecto, pues en materia religiosa en España, hasta fechas no lejanas, o se era católico o no se era nada.

Hoy en Cataluña en general y en Barcelona en particular, parece que los ateos y agnósticos lideran los análisis sociológicos al respecto, especialmente entre la juventud. Ello no obsta para que la tradición del belén se mantenga en el ámbito público además del privado. Pero la «estética Colau» dista mucho de que una ciudad que se honra con la maravillosa Basílica de la Sagrada Familia como icono turístico mundial, le proporcione tan deprimente morada para nacer.

La desagradable sorpresa ha sido comprobar que el también tradicional nacimiento de la plaza de San Pedro en el Vaticano quiera rivalizar con Inmaculada Colau en cuanto a mal gusto, por decirlo en términos suaves. Si se tratara de Kichi en Cádiz, o algún otro colega similar en cualquier otra localidad española, el tema no tendría más recorrido que el de constatar la creciente apostasía social, tan evidente como preocupante. Pero que esto suceda en la ciudad sede del Vicario de Cristo es tan doloroso como triste.

Si algún «imaginativo artista» se ha infiltrado en el «Gobernatorato vaticano», todavía está a tiempo de retirarlo. Incluido el astronauta, que no está en la luna.