España

La destacada actuación de las Fuerzas Armadas

Efectivos de la UME tras el cierre de la morgue del Palacio de Hielo de Madrid
Efectivos de la UME tras el cierre de la morgue del Palacio de Hielo de Madrid FOTO: Jesus G. Feria La razon

Nuestros militares han escrito una página brillante de la reciente historia de España por su magnífica gestión, coordinación, planificación y despliegue frente al coronavirus. Demostrando que en los momentos más difíciles y adversos las Fuerzas Armadas están siempre al lado de la sociedad española, de la que forman parte y a la que sirven.

La pandemia ha sido uno de esos acontecimientos que exigen poner en marcha todos los recursos de un Estado. Como es natural, las Fuerzas Armadas son parte de esos recursos y las operaciones «Balmis» y «Baluarte» han sido muy ilustrativas del papel que pueden desempeñar los hombres y mujeres de los Ejércitos y la Armada en una crisis sanitaria de esta magnitud; un papel cercano, fiable, versátil y sobre todo humano y generoso.

Nuestros militares cuentan con unos valores, como la disciplina y el espíritu de servicio y de sacrificio, y una organización pensada y diseñada para vencer cualquier situación compleja, como esta pandemia, de la que hoy se recuerda el primer aniversario de la declaración del estado de alarma para la gestión de la crisis sanitaria.

Justo un día después, el 15 de marzo de 2020, tuvo lugar en el Ministerio de Defensa la primera reunión de coordinación para abordar las medidas que implementarían las Fuerzas Armadas para combatir el Covid-19, acordando activar al Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) como mando único, quien a través del Mando de Operaciones integraría las capacidades operativas, sanitarias, logísticas y de infraestructuras pertenecientes a la Unidad Militar de Emergencias (UME), Inspección General de Sanidad (IGESAN) y la estructura operativa de los Ejércitos y la Armada.

Allí también se decidió poner a la UME, en esas primeras horas, a realizar reconocimientos previos en las zonas urbanas donde tenían desplegados contingentes (Madrid, Valencia, Sevilla, Zaragoza, León, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife). Surgía así el embrión de lo que pocos días después pasaría a llamarse «Operación Balmis» en honor al médico y cirujano militar Francisco Javier Balmis (1753-1819), quien recorrió gran parte mundo difundiendo la vacuna frente a la viruela.

Los militares fueron de los primeros en salir a la calle para combatir esta terrible pandemia, que aún hoy padecemos, desde el pueblo más pequeño a las ciudades más grandes. Preparados para intervenir siempre, 24 horas al día, 7 días a la semana. Durante los 98 días que duró la «Operación Balmis», el mayor esfuerzo y despliegue militar llevado a cabo en tiempos de Paz en nuestro país, las Fuerzas Armadas realizaron 20.000 actuaciones en más de 2.250 poblaciones mostrado a la ciudadanía las razones por las que pueden confiar en ellas. Trabajaron en tareas de desinfección por todo el territorio español, en servicios esenciales, puertos, aeropuertos, residencias de mayores y hospitales; en el traslado de enfermos entre hospitales de pacientes moderados a centros medicalizados como el Ifema u hoteles habilitados para este fin. También se colaboró en la instalación y mantenimiento de hospitales de campaña; transportando medios técnicos y personal, bienes de primera necesidad; empleando todas sus capacidades sanitarias y prestando apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Todo con un único objetivo: contribuir a salvar vidas y ayudar a los españoles.

A estas labores se sumó el 23 de marzo la dura misión de ayudar al traslado de fallecidos a instalaciones como el Palacio de Hielo, la Ciudad de la Justicia y Majadahonda. Una misión donde se trató a cada uno de los fallecidos como si fuera un compañero, conscientes de que sus familiares no podían acompañarlos en su último adiós. Los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas acompañaron a los féretros, guardando respeto e incluso rezando una oración cuando sabían que era una persona creyente.

Los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas fueron conscientes desde el inicio de esta pandemia que aún hoy nos golpea, aunque la vamos doblegando gracias al esfuerzo conjunto de la sociedad y a la implementación de la campaña de vacunación, que nadie debe estar solo en esta lucha contra la Covid. Todos debemos sumar, debemos seguir el ejemplo que nos dio la ciudadanía en aquel primer confinamiento, soportando con entereza esa sensación de aislamiento, de incertidumbre y siguiendo siempre las instrucciones de los expertos sanitarios.

Durante todo este año, nuestros militares y personal sanitario no han dejado de trabajar al servicio de los ciudadanos contra el coronavirus. Tras esa primera etapa, de la «Operación Balmis», iniciaron el 30 de septiembre de 2020 una nueva misión, la «Baluarte», donde, en colaboración con el Ministerio de Sanidad y de las consejerías de Sanidad de las distintas Comunidades Autónomas, han realizado, y siguen realizando, labores de detección precoz y rastreo de todos los casos sospechosos o compatibles con Covid-19. Además, durante este tiempo no se han dejado de realizar desinfecciones en residencias y centros de mayores con alta incidencia de contagios, intentando proteger a los más vulnerables, nuestros mayores, a los que tanto debemos.

La Covid nos ha enseñado la realidad de que los desafíos de seguridad a los que deben enfrentarse las sociedades modernas necesitan de una respuesta multidisciplinar, cooperativa, fortaleciendo los sistemas de seguridad y defensa, prestando especial atención a cuestiones como la solidaridad, la capacidad de respuesta, la preparación y la garantía de suministros esenciales. Solo 15 días después de la declaración del estado de alarma, un avión Hércules C-130 del Ejército del Aire, con material sanitario procedente de la República Checa, aterrizaba en la base aérea de Torrejón de Ardoz, en respuesta a la petición formulada por el Gobierno español al Centro Euroatlántico de Coordinación de Repuestas a desastres de la OTAN. Después llegarían otros muchos.

La eficacia de las acciones de las Fuerzas Armadas está fuera de toda duda, como se ha puesto de manifiesto en la actual crisis sanitaria. Hoy, desde el cariño y la solidaridad con los fallecidos y sus familias, con los enfermos, con las personas que se han quedado solas a consecuencia de la pandemia, España entera sabe que en primera línea, donde sea necesario, con la entrega y generosidad de siempre, estarán los hombres y mujeres de nuestros Ejércitos, trabajando por un futuro mejor.

Nuestros soldados son de todos y a todos sirven. Al irrumpir en nuestras calles, los hombres y mujeres de la Unidad Militar de Emergencias, el Ejército de Tierra, el Ejército de Aire y la Armada, con sus uniformes de distintos colores: negro, marrón, azul y blanco, han provocado que su presencia haya contribuido a aunar voluntades, a fomentar ese espíritu de solidaridad colectiva que resulta lo más indispensable para salir de una crisis. ¡Gracias por vuestro compromiso, solidaridad y entrega! ¡Gracias por estar siempre ahí, con los más vulnerables! Sin duda, vuestro enorme trabajo ha contribuido a escribir una página brillante de la reciente historia de España, una página que la sociedad española os agradecerá siempre.