Semana de pasión

«¿Dimitirá el ministro o será cesado? Ni una cosa ni la otra»

CONGRESO

La procesión y la devoción van por dentro este Viernes Santo. No vemos ya emocionarse a los capillitas en los balcones, al paso de su imagen venerada. A base de muertes, muchos hemos aprendido que las multitudes religiosas son pecado mortal. Las mantillas y la música cofrade quizá asomen, furtivas y melancólicas, alguna noche, por las calles de pueblos con tradición de hermandades centenarias, recordándonos que estamos en Cuaresma, con sus capillas expuestas y sus misas programadas, pero para de contar. Las colas de hoy las veremos, si acaso, felizmente, para esperar la vacuna de la salvación. Ésa que no existía hace un año, por estas fechas. Ésa que, sin embargo, nos llega lentamente a los socios comunitarios, cosa que la OMS califica de «inaceptable».

En la Comunidad de Madrid aceleran el ritmo de vacunación estos días, ya sabes que hay unas elecciones en puertas y todos los partidos políticos se juegan mucho, incluido el PP. Pablo Casado sabe que la victoria de Díaz Ayuso es la suya propia. La presidenta madrileña crecerá en votos, según todos los sondeos, pero falta saber si logrará esa mayoría absoluta que anhela para no depender de VOX o de Ciudadanos. La izquierda se estanca y el «efecto Iglesias» parece diluirse sin remedio. Así están hoy las cosas, inmersos ya todos en la cuarta ola pandémica, con la incidencia acumulada en aumento y más preguntas que respuestas.

Hay un antes y un después del coronavirus y nos estamos acostumbrando a reconvertir paisajes vacacionales en espacios irreconocibles. Lo comprobaremos también este verano, pero antes seguimos debatiendo sobre la utilidad de las mascarillas en las playas. Ya sabes que aquí funcionamos con 17 enfoques diferentes. ¡Se prevé un guirigay monumental! Por lo demás, nada nuevo bajo el sol. El ministro Grande-Marlaska vive su particular vía crucis, tras la demoledora sentencia de la Audiencia Nacional sobre el coronel Diego Pérez de los Cobos. ¿Dimitirá el ministro o será cesado? Ni una cosa ni la otra. Qué más querrían tantas víctimas de ETA, pero no. El culebrón continuará después de la Semana Santa. Permanezcan atentos a sus pantallas.