Internacional

El factor ruso

El conflicto ucraniano tiene difícil solución. La primordial profecía sería que, finalmente, la zona de Donbás pasará a formar parte del control de Rusia

ANASTASIA VLASOVA

La profecía no es una herramienta útil en las relaciones internacionales pero se veía venir que el conflicto en Ucrania iba a adquirir paulatinamente mayores dimensiones y que podría culminar en un enfrentamiento bélico en el que se vean involucrados actores potentes de la comunidad intencional.

Al recrudecimiento de los combates en Donbás se le podrían sumar amenazas del uso de la fuerza, una escalada verbal preocupante y sanciones en las relaciones entre Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea. El pronóstico sobre lo que va a suceder augura una situación de conflicto de cierta envergadura o, por lo menos, la concentración de tropas rusas en la frontera con Ucrania es un mal presagio que no cabe desconocer en modo alguno.

Las organizaciones internacionales que se han ocupado de la crisis ucraniana y los Estados que, de manera más constante y atenta, han buscado soluciones al conflicto no han encontrado la fórmula que permitiera el pleno respeto del alto el fuego y la satisfacción, aunque fuera en parte, de las pretensiones de quienes se enfrenan en este conflicto. Ucrania se suma, por ahora, al listado de fracasos de la comunidad internacional en la resolución de conflictos y ello deriva en gran medida de la propia naturaleza y de las causas que han originado la situación que hoy se vive en este país.

Los derechos de la minoría rusa no han sido respetados en Ucrania desde hace tiempo y, asimismo, el interés de Moscú por expandir su espacio de control, a riesgo de quebrar la integridad territorial de Ucrania, son la base que han llevado a la actual situación. El conflicto ucraniano tiene difícil, por no decir imposible, solución y la primordial profecía sería que, finalmente, la zona de Donbás pasará a formar parte del control de Rusia.

Los lamentos de la comunidad internacional se escucharán durante algún tiempo y se irán apagando a medida en que se consolide la política de hechos consumados. Una vez más se robustecerá el criterio de la efectividad en el orden internacional.