Científicos, pero mileuristas

¿A qué jugamos con este sector tan estratégico?

Jorge Gil Europa Press

En un momento en el que se paga lo que haga falta por vacunas antiCOVID, vemos a nuestros científicos protestando. Ayer se concentraron en varias ciudades para denunciar que la reforma de la Ley de Ciencia del ministro Duque generará aún más precariedad en la, ya de por sí, sombría situación de los investigadores españoles. Piden que el gasto de nuestro país en I+D+I llegue, al menos, al 2% del PIB. Ninguna barbaridad, teniendo en cuenta que le dedicamos a la ciencia el 1,24% y que la media europea está en el 2,2%.

Solo con escucharles unos minutos, te llevas las manos a la cabeza. Te explican que en España se alcanza cierta estabilidad laboral en su gremio, de media, a los 46 años, que escasean los contratos fijos, que sus salarios están en la horquilla del mileurismo, que al compañero que se jubila no se le sustituye. Te exponen que todavía nadie de la Administración se ha reunido con ellos para discutir sobre la nueva legislación que les compete. ¿A qué jugamos con este sector tan estratégico?

Sobreviven nuestros cerebros, los que no se fugan, en un escenario tercermundista, trabajando con productos químicos peligrosos, con radiactividad y microorganismos infecciosos sin que esté reconocido el riesgo que entraña su día a día, sin que se favorezca al que tiene iniciativa. Quienes se sacan el doctorado deben elegir entre emigrar, encadenar contratos precarios o aprobar una oposición en la escala técnica e intentar llegar algún día a obtener, por concurso, una plaza de científico titular. Ponte a pensar en esa situación idílica de prestigio, con suerte, al borde de la jubilación.

A este Gobierno se le presenta una oportunidad histórica para hacer justicia con los científicos. A ver a qué sectores se destinan y cómo se reparten los 140.000 millones de euros que nos corresponden de los fondos europeos. Me dirás que las comparaciones son odiosas, pero quédate con este dato: El Ministerio de Ciencia dedica 4,45 millones de euros al desarrollo de dos vacunas públicas contra el coronavirus. El rescate de Plus Ultra costará 53 millones de euros.