Biden bien, Amazon amenaza

Los trabajadores del creciente sector tecnológico y del comercio electrónico, sin sindicatos, y sin intervención del Estado cada vez están mejor pagados.

Dos titulares de El País en un mismo día reflejaron el pensamiento único.

El primero insistía en la divinización del intervencionismo: “El presupuesto de Biden prima el gasto social y combatir el cambio climático”.

El texto no dejaba lugar a dudas sobre la impresión favorable que despierta el presidente estadounidense: “La propuesta, presentada un día después del anuncio de un nuevo plan fiscal para financiar un ambicioso plan de infraestructuras, obedece a la convicción de Biden de que ampliar el papel del Gobierno federal, y no limitarlo, es clave para potenciar el crecimiento económico al dar respuesta a algunos de los problemas más acuciantes del país, como la amenaza del cambio climático y la profunda desigualdad social”.

No había, en cambio, ningún matiz sobre las posibles contraindicaciones del aumento del gasto público, empezando por la subida de los impuestos. Todo parecía bien para un plan tan “ambicioso”.

El segundo titular, por el contrario, era claramente desfavorable: “Amazon gana la partida a los trabajadores”. La amenaza de Amazon, la derrota de los trabajadores, y “el triunfo por goleada de la empresa”, sin embargo, resultaba muy chocante con lo que el propio periódico informaba que había sucedido: “La votación entre los empleados de un almacén de la firma en Alabama rechaza la formación de un sindicato”.

Y todo esto después de una gran campaña de la izquierda, los medios, los sindicatos y los políticos: “Una delegación del Congreso visitó el centro logístico de Bessemer a primeros de marzo para mostrar su apoyo a los empleados”. Y después de tanto “apoyo”, el 70 por ciento de los trabajadores les dio la espalda.

Este rechazo a los sindicatos, extendido en todo el mundo, no se limita en EE UU solo a Amazon: “En el conjunto de la población activa estadounidense, la representación sindical ha caído del 20% de afiliados en 1983 al 11% en 2020”.

En el caso de Amazon, el propio El País daba una pista: sus empleados ganan 15 dólares la hora, “un desiderátum para la mayoría de los trabajadores estadounidenses”. Resulta, pues, que los explotados por la amenazadora Amazon cobran un salario digno. Como apuntaron Scott Lincicome y Huan Zhu, del Cato Institute, “ya no estamos en los años 1970”, y los trabajadores del creciente sector tecnológico y del comercio electrónico, sin sindicatos, y sin intervención del Estado, no solo tienen cada vez más empleos, sino que cada vez están mejor pagados.