Economía

¿Qué hacemos con Marruecos?
Vox propone vetar a los países no democráticos de los acuerdos comerciales
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¿Debe una satrapía como Brunéi, una dictadura como China o una tiranía como la Saudí recibir el mismo trato que un estado democrático, donde los estándares son otros, los costes laborales muy superiores y empresas públicas y privadas atienden a valores como el riesgo reputacional? ¿Deben competir en igual de condiciones compañías semipúblicas o semiprivadas de estos países con las del llamado mundo libre? ¿Deberíamos penalizar no solo a las importaciones de aquellos países que, como Venezuela, Cuba o Corea del Norte carecen de los más elementales derechos humanos, sino también hacer lo propio con aquellas multinacionales que deslocalizan sus fábricas en países «gamberros», como Rusia, Vietnam, Tailandia, Turquía o Marruecos, entre otros?

Vox ha propuesto vetar para preservar la «seguridad nacional» la contratación pública con empresas procedentes de «países no democráticos» o que estén controladas por gobiernos o ejércitos «de regímenes totalitarios», y seguir este criterio en el desarrollo del Plan Nacional 5G, del que estaría excluida la china Huawei. Lo mismo podría aplicarse a Marruecos, con unos estándares laborales y sindicales más que cuestionables, respecto a las importaciones agrícolas o el turismo.

Las democracias no son perfectas, algunas de hecho son imperfectas en su más pura esencia, como la estadounidense, donde son los grandes capitales los que financian las campañas. Pero incluso así, sus desmanes pueden ser revertidos y castigados. Además, ¿quién elegiría emigrar a Corea del Norte frente a Estados Unidos? Un tarado. ¿Quién se operaría en un hospital venezolano pudiendo hacerlo en uno español? Un suicida.

No hay de qué hablar con quién nos desea el mal. Hay que marginar a los gamberros.