La batalla de los indultos

Alejandro Martínez Vélez Europa Press

No hay que rendirse, aunque la batalla contra los indultos está perdida. Sería un grave error. Por utilizar un símil militar, es una confrontación menor, porque el futuro de España nos lo jugamos en la mesa de diálogo. Cualquier avance independentista será el fin a medio plazo. Estamos repitiendo los mismo errores, ciento cincuenta años después, que se cometieron en el Imperio de los Habsburgo al permitir que las minorías secesionistas fueran ganando terreno por culpa de la miopía y debilidad de los gobernantes. Es siempre más fácil renunciar que mantenerse firmes en defensa de los valores constitucionales, la unidad y la cohesión. La debilidad es siempre su fuerza. Al final, la concesión de la monarquía dual favoreció el crecimiento exponencial de los nacionalismos gracias al control de la educación, la segregación social y el uso sectario de los idiomas. Desde la constitución de los entes preautonómicos hasta nuestros días hemos vivido un proceso similar, salvando las diferencias históricas, en Cataluña, el País Vasco, Galicia, la Comunidad Valenciana, las islas Baleares… En unos casos la situación es muy grave mientras que en otros se está constituyendo el caldo de cultivo para la destrucción de España.

La izquierda política y mediática considera irrelevantes los indultos y ha abandonado la férrea defensa que hizo de la aplicación del 155 para acabar con el desafío independentista del gobierno de Puigdemont. Ahora les resulta un tema menor que se proclamara la república catalana. El PSOE actual es el mismo que el de entonces, pero ha cambiado: ahora está en el gobierno y los principios de antaño han acabado en la papelera de la historia. La manifestación de ayer fue la expresión del rechazo de una parte de los españoles, representados por el PP, Vox y Cs. Lo trascendente no es el número, sino que el gobierno socialista comunista tiene imposible avanzar en la mesa de diálogo y no puede repetir el error de aceptar una reforma estatutaria parcialmente inconstitucional con el rechazo del principal partido de la oposición. España es una gran democracia que cuenta con sólidas instituciones y se pueden sacar adelante unos indultos que hace unos años se dijo que jamás se concedería, pero nunca se podrá imponer que somos una nación de naciones.