El Rey padre, siete años desde la abdicación
«En la campaña atroz que padece Juan Carlos I el objetivo sustancial no es el Rey padre sino el actual monarca, Felipe VI»
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La emoción histórica acompañó a las abdicaciones de Juan III y de su hijo Juan Carlos I. A Don Juan le acosaron en 1975 y 1976 para que abdicara. Sáinz Rodríguez y yo acudimos a París para redactar el último manifiesto del hijo de Alfonso XIII, en el que exigía como condición para renunciar a sus derechos la convocatoria de elecciones libres y la devolución al pueblo español de la soberanía nacional secuestrada en 1939 por el Ejército vencedor de la guerra incivil. Cuando Don Juan Carlos anunció las elecciones de 1977, Don Juan renunció a sus derechos dinásticos en una ceremonia en el Palacio de la Zarzuela, con Lavilla como notario mayor del Reino. En representación del Consejo Privado de Juan III, asistimos Pemán y yo. Tras el «Por España, todo por España» de su discurso, Don Juan se situó por encima del bien y del mal. Cuando hablaba parecía como si lo hiciera desde las mismas páginas de la Historia y al reflexionar sobre su vida pasada contemplaba cómo empalidecía el esplendor en la hierba, cómo se apagaban las antiguas risas, cómo apretaban los viejos dolores enterrados.

Juan Carlos I ha encarnado uno de los cuatro grandes reinados de la Historia de España, junto a los de Carlos I, Felipe II y Carlos III. Tras una vida entera de servicio a su patria, decidió abdicar, por sus achaques físicos y para facilitar la estabilidad a su hijo Felipe VI, el Rey que ejerce la Jefatura del Estado de forma constitucionalmente impecable. Me emocioné durante la ceremonia en el Salón de Columnas del Palacio Real. Don Juan Carlos dio paso a Don Felipe, con el respaldo de las Cortes Españolas: el 86% del Congreso y el 90% del Senado.

Años después, los que quieren terminar con la Transición y su eje sustancial –la Monarquía parlamentaria– emprendieron una campaña atroz contra Don Juan Carlos, cuyo objetivo final no es el Rey padre sino Felipe VI, campaña organizada sobre las declaraciones de una aventurera hetaira a un policía corrupto. Se cumplen hoy siete años de la abdicación. Hay que decir que se deje funcionar a la Justicia sin presiones. Y que es una vergüenza nacional la permanencia en el extranjero del hombre que trajo la democracia pluralista a España.