Los graves problemas del PP
«Los grandes valores electorales del PP son unos barones que tienen vida política propia»
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Es bueno no caer en el error de «adorar» las encuestas, porque son la foto fija de un momento concreto. Casado y su equipo están eufóricos porque ganan en las encuestas, pero olvidan que lo importante es hacerlo en las urnas. Y en su caso no es suficiente, porque solo pueden conseguir la mayoría absoluta con Vox. Es decir, no pueden contar con los votos de otras formaciones de centro derecha. Se pueda producir la paradoja de que Casado gane las elecciones y no pueda gobernar. Otro problema es su catastrófica situación en Cataluña y el País Vasco. La situación es desoladora y no parece que vaya a mejorar de forma significativa. Es imposible hacerlo peor y desconocer la realidad catalana. No solo ahora, sino también durante la etapa anterior donde los independentistas consiguieron poner las urnas y celebrar una consulta ilegal. Casado es el feliz heredero de esta caótica estrategia en ambas comunidades. La esperanza reside en la desaparición de Ciudadanos, pero no es suficiente porque no hay una estrategia coherente más allá del optimismo irresponsable y la improvisación permanente.

La corrupción sigue siendo un problema colosal para el PP y utilizó expresamente este término porque los intentos por cerrar página son infructuosos. Las herencias no son a beneficio de inventario y hay demasiados casos abiertos. Por supuesto, la izquierda política y mediática, preocupada por la pérdida del gobierno, no cesará en sus críticas y ataques. Por cierto, es lo que harían los populares si estuvieran en las mismas circunstancias. Otro problema es que faltan más de dos años para las elecciones y Sánchez está en La Moncloa. Esto le da una potencia informativa extraordinaria, porque todo indica que en 2023 viviremos una recuperación económica intensa que habrá comenzado en el año anterior. Los grandes valores electorales del PP son unos barones que tienen vida política propia. Feijoó y Moreno están por sus propios méritos, pero además el segundo fue candidato porque no hubo tiempo para cambiarlo. En el caso de Ayuso, que fue una apuesta de Casado, ahora es la figura más popular y carismática, pero ha sufrido, precisamente, a una dirección nacional que quería que no fuera presidenta regional del PP. Por tanto, hay mucho partido por delante y enormes problemas que gestionar.