Doña Mercedes de las pocas mercedes

La izquierda teme que las mujeres compren lo que quieran, y más aún que vayan en coche por ahí libremente

Carlos Rodríguez Braun

Doña Mercedes González, delegada del Gobierno en Madrid, demostró una vez más el recelo de los socialistas hacia el pueblo. Entrevistada en «El País», doña Mercedes exhibió pocas mercedes, tratando a los ciudadanos de Madrid como a personas faltas de luces: «Si a ti te educan durante 18 años en que el modelo de urbanización privada, en el que tienes que usar el coche para todo y en el que tienes piscina privada, indica que has triunfado... La sociedad madrileña lo ha comprado».

Empecemos por el final, eso de «lo ha comprado». Pues sí, doña Mercedes, lo han comprado porque comprar es la expresión del pueblo libre. Eso es el mercado, donde la compra es una opción: por eso la izquierda desconfía del mercado, donde las trabajadoras eligen libremente. Quiere forzarlas mediante la coacción política y legislativa. No quiere que compren los pisos que las trabajadoras prefieren, porque igual prefieren un bloque con jardín y piscina privada, de esos que disfrutan tantos jerarcas socialistas y comunistas.

Y por eso la izquierda teme que las mujeres compren lo que quieran, y más aún que vayan en coche por ahí libremente. Por eso expulsará a las trabajadoras pobres con sus asquerosos coches diésel, y premiará a los señoritos con sus caros coches eléctricos que las trabajadoras no pueden comprar.

Pero, ¿importan las trabajadoras? Doña Mercedes habló con desprecio de Almeida y Ayuso: «Aparte de lo de la libertad y abrir las terrazas, no tienen nada». Aparte de lo de la libertad. Aparte. Pues, claro, para un socialista, la libertad es algo que hay que apartar, algo que interesa a las trabajadoras de las terrazas, a las pequeñas empresarias, vamos, mujeres que a los progresistas les traen sin cuidado.

Y encima dice doña Mercedes de las pocas mercedes: «ese modelo social hay que contraponerlo con nuestra forma de trabajar en las alcaldías y en el Gobierno de España, que es un contraste». Pues claro que es un contraste: el modelo progresista suele ser el modelo de más impuestos y menos libertad para las mujeres. ¿Cuál es el problema? Que todavía las mujeres tienen libertad de votar, y resulta que votan a Isabel Díaz Ayuso. A pesar de los progresistas, a pesar de «El País», y a pesar del Gobierno.