Pensiones propias de Warren

La prueba de que los propios socialistas saben que todo es un camelo estriba en que reconocen con la boca pequeña que el sistema es insostenible en el tiempo

Jaime GarciaPool

Warren Sánchez, el hombre que tiene todas las respuestas, hará con las pensiones algo muy propio de él: intentar engañar a todo el mundo y salir bien parado. Quiere presentarse como un genio por partida triple: el progresista que sube las pensiones, no como los malvados del PP; el estadista que resuelve la sostenibilidad del sistema; y el dios que multiplica los panes y los peces.

En realidad, ni siquiera está claro que las pensiones vayan a subir realmente a medio y largo plazo, porque la inflación puede ser creciente, porque la reforma desequilibra el sistema público, y porque los pensionistas también son contribuyentes.

Los socialistas, expertos en trilerismo fiscal, insistieron en lo de los “gastos impropios de la Seguridad Social”. Su solución imaginativa es cuadrar las cuentas trasladando partidas al Presupuesto: los criterios técnicos son más que discutibles, pero no importan, porque lo único que importa es la propaganda del Warren genial. Y la que pagará siempre es usted, señora.

Humberto Montero recogió ayer en LA RAZÓN esta notable declaración de la secretaria de políticas europeas de UGT, Mari Carmen Barrera, negando que el déficit de la Seguridad Social “se vaya a pagar con impuestos…Lo que se va a pagar con impuestos es lo que no corresponde a las pensiones”. Trilerismo progresista en estado puro.

La prueba de que los propios socialistas saben que todo es un camelo estriba en que reconocen con la boca pequeña que el sistema es insostenible en el tiempo. Su truco aquí es plantear lo que llaman “un nuevo factor de solidaridad intergeneracional”, en román paladino, ajustar el gasto en pensiones, pero demorar su entrada en vigor hasta 2027, es decir, cuatro años después de que Warren pueda haber ganado las elecciones en 2023. Y el que venga detrás que arree con las consecuencias de toda esta trampa.

Una vez más, el famoso “diálogo social” deja a la sociedad apartada, y sus actores buscan beneficios a corto plazo.

Sobrevolará la gran estrategia progresista, a saber, el viejo chantaje que traslada la responsabilidad de los políticos a los ciudadanos. Prepárese, señora, por lo tanto, a ser intimidada por las autoridades y sus secuaces, que le dirán: si quiere usted más pensiones, tendrá que pagar más impuestos. A ver qué partido presenta argumentos para defenderla ante este previsible acoso.