Parlament venido a menos

Una mesa de partidos ya sea en el Parlamento regional o en el Congreso de los Diputados les sobra a quienes únicamente contemplan la vía de la relación bilateral directa con el Gobierno del Estado

Andreu DalmauEFE

El independentismo ha descubierto la madre de todas las bicocas con su presencia en el Parlamento nacional de un estado del que reniega, casi en detrimento del «Parlament» y por obra y gracia de unos números que en Madrid sí dan para la obtención de pingües beneficios en la gestión autonómica, por mucha mayoría de la que se disponga en la «cámara chica». Más de uno se pregunta hoy rodando ya la legislatura en Cataluña, porqué aun ostentando esa amplia mayoría en escaños por encima del 50 por ciento en el «Parlament», las formaciones soberanistas no estén dándole a esta institución la utilidad política que requiere, de acuerdo –y tal vez sea esta la razón del «ninguneo»– con el actual estatuto de autonomía.

Tal vez por ello el «jefe de la oposición», Salvador Illa, ganador al fin y al cabo de las pasadas elecciones catalanas se esté encontrando con una cámara que camina hacia la irrelevancia y en la que su formación el PSC es primera fuerza política, de la misma manera que están resultando vanos hasta la fecha, sus intentos por crear algo tan de sentido común –dado que la cosa va de diálogo y concordia– como una mesa parlamentaria de partidos, a cuyas reuniones sin duda alguna estarían dispuestos a acudir los partidos constitucionalistas PP y Ciudadanos. Mesa que sí daría carta de representatividad a los intentos por el reencuentro entre Cataluña y el resto de España y para cuya formación no parecen tener sin embargo muchas prisas los partidos soberanistas más ocupados al parecer una vez solventados los indultos, en las vías de comunicación con el verso suelto de Waterloo.

Una mesa de partidos ya sea en el Parlamento regional o en el Congreso de los Diputados les sobra a quienes únicamente contemplan la vía de la relación bilateral directa con el Gobierno del Estado, entre otras cosas porque el argumentario nunca podrá ser el mismo frente a los constitucionalistas que se encuentran en la oposición a nivel nacional que frente a los constitucionalistas en el Gobierno, rehenes de las matemáticas parlamentarias. El actual «estatut» no le sirve ya al separatismo ergo, de poco le sirve la actual cámara regional. Curiosamente las elecciones autonómicas parecen quedar en una macroencuesta para hacer valer el mantra del 50% más 1 en favor del independentismo. Ahora toca hacer valer los escaños en la carrera de San jerónimo. Quién lo diría…