Todos los hombres del presidente
«La fontanería monclovita tiene nuevos operarios. Todos los hombres del presidente son, en efecto, hombres»
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A principios de los años 70, dos jóvenes e inexpertos redactores del diario The Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, realizaron la investigación más famosa de la historia del periodismo: el caso Watergate. Después de provocar la caída del presidente Richard Nixon, Woodward y Bernstein escribieron el libro «Todos los hombres del presidente» –que inspiró una famosa película–, en referencia a los altos cargos de la Casa Blanca que participaron en aquella trama. Desde entonces, se conoce a quienes rodean al presidente en sus altas funciones como «los fontaneros», expertos en escudriñar las cañerías del poder en favor de su jefe.

Pedro Sánchez acometió la semana pasada una amplia y muy relevante remodelación de su Gobierno, para que sea «más joven y más feminista», según el estribillo habitual de Moncloa. Y, en efecto, el nuevo gabinete tiene aún más mujeres que el anterior. Esa es la imagen pública que Sánchez quiere ofrecer. Sin embargo, allí donde se toman determinadas decisiones, donde reside el poder, donde se dicta el camino a seguir… allí, no hay mujeres.

El Consejo de Ministros ha elegido a todos los hombres del presidente, a los fontaneros de Moncloa. El nuevo jefe del gabinete de la presidencia es Óscar López. El nuevo secretario general de la presidencia es Francisco Martín. El nuevo secretario de Estado de Comunicación es Francesc Vallès. El nuevo secretario de Estado de relaciones con Las Cortes es Rafael Simancas. Este cuarteto se une al nuevo ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. La suya es la cartera más política y su despacho es el más cercano al del presidente, en el propio recinto de Moncloa. Antes, lo ocupaba la vicepresidenta Carmen Calvo. Pero ya no hay mujeres en la sala de máquinas del entorno presidencial.

El presidente sí ha encontrado mujeres que puedan ofrecer ante los votantes una imagen renovada, juvenil y moderna para determinados ministerios, algunos muy importantes. Pero, cuando se trata de planificar las batallas políticas, con armamento pesado y barro hasta las cejas, Sánchez opta por otro tipo de perfil. La fontanería monclovita tiene nuevos operarios. Todos los hombres del presidente son, en efecto, hombres.