Perú necesita estabilidad
No va a ser fácil que se consigan todos los objetivos que pretende alcanzar el nuevo presidente
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La toma de posesión de Pedro Castillo como presidente del Perú ofrece algunas claves de lo que puede ser el futuro más próximo del país.

La llegada al poder de Castillo se ha producido en una situación de mucho enfrentamiento o, por lo menos, de discrepancias políticas en la sociedad peruana, y ha sido el resultado muy ajustado de una votación en relación con su más directa competidora Keiko Fujimori que, además, no ha aceptado definitivamente como legítimo al nuevo Presidente.

En verdad, Pedro Castillo debe buscar el entendimiento y, como ha dicho, gobernar en un Perú que tiene muchos componentes de fracturación por lo que han sido acertados sus llamamientos a la unidad del pueblo peruano.

Sin embargo, no va a ser fácil que se consigan todos los objetivos que pretende alcanzar el nuevo presidente y será bastante difícil lograr consensos en cuestiones esenciales de todo tipo, pero que marcarán la viabilidad del Gobierno y su capacidad de dar satisfacción a los requerimientos del pueblo peruano.

El riesgo constitucional

La promesa de aprobar una nueva Constitución puede ser un camino útil para inaugurar una etapa política diferente pero, asimismo, podría constituirse en una expresión de la elección de un único rumbo para el país, lo que sería una equivocación.

El nuevo presidente debería aunar esfuerzos de amplios sectores de la sociedad peruana y, en ningún caso, promocionar la elaboración de un texto constitucional que solo responda a determinadas líneas ideológicas. La estabilidad política es, con toda seguridad, uno de los grandes retos a los que se enfrentará el país andino pero, también, habrá que estar muy atento a los desafíos económicos.

En busca de un clima estable

Se precisa confianza en la economía del país y en las reglas del juego y esto debe dejarlo claro el presidente Castillo desde el inicio y, sobre todo, que sus primeros comportamientos vayan en esta dirección. Parece que se van a producir cambios profundos o, al menos, eso es lo que se anuncia.

Sin embargo, Pedro Castillo no parte con un apoyo mayoritario y, también por ello, se debería tener en cuenta que lo primordial es asegurar un clima político estable y no discordante y un desarrollo económico y social equilibrado.