Éxitos Warren

Podemos predecir el viejo truco: lo que es bueno es mérito de Warren Sánchez, y lo que es malo deberá ser objeto de debate.

EUROPA PRESS/J. Hellín. POOL Europa Press

Warren Sánchez, el hombre que tiene todas las respuestas, también tiene toda la osadía para convertir los fracasos en éxitos. Tras el abandono de Afganistán, Warren se felicitó por el «éxito», y escribió en «El País» sin inmutarse: «España no va a dejar solo al pueblo afgano».

El engaño era tan flagrante que Warren se escondió entre los vecinos, proclamando: «El alma de Europa, con Afganistán». También eran europeos los que habían dejado solo al pueblo afgano, después de numerosas víctimas y un torrente de dinero de los contribuyentes, pero Warren se ocupó de destacar la labor de España en el último rescate, y esparcir la responsabilidad entre todos.

Pablo Casado lo criticó porque ningún mandatario mundial se había atrevido a celebrar el drama de Kabul. Lo hizo Biden, pero de todas formas Warren no es cualquier mandatario sino uno acosado por demasiados frentes, desde la pandemia hasta las encuestas, desde los socios ultras e independentistas hasta el desequilibrio de las cuentas públicas, el paro, la inflación, empezando por el precio de la luz, y los impuestos. En otras palabras, sospecho que pocos mandatarios en el mundo necesitan la propaganda con más urgencia que Warren Sánchez.

De ahí que haya puesto manos a la obra para vestir cómo éxitos todos sus fracasos. Así como presumió de cuidarnos en la pandemia, proclamará que la superaremos gracias a él. El rebote económico será también una gran apuesta para recuperar el capital político perdido, pero exigirá mucho esfuerzo para ocultar el empobrecimiento debido a la inflación y los (otros) impuestos. La tramposa bandera del salario mínimo, a la que se aferran los ultras de Podemos, también será usurpada por Warren, pretendiendo ser progre y sensato a la vez: subir el SMI sí, pero a medida que se recupera la economía, etc.

El penúltimo acto de la farsa han sido los peajes. Suprimidos en algunas autopistas, especialmente catalanas, el Gobierno los deberá colar por la puerta de atrás. Podemos predecir el viejo truco: lo que es bueno es mérito de Warren Sánchez, y lo que es malo deberá ser objeto de debate. Este titular de «El País» lo expresa a la perfección: «El Gobierno retomará el debate del pago por usar las autovías. Transportes estudia cómo sufragar la red tras el fin del peaje en autopistas». Prepárese usted, señora, para ver mucha propaganda en esta línea.