Ahora la polio de 1956

«Seguimos sin saber la verdad de la cifra de víctimas de la pandemia»

Óscar Cañas Europa Press

La obsesión por reescribir el pasado por parte del Gobierno socialcomunista que tenemos la fortuna de merecer podría ser considerada como una mera patología, si no fuera porque sabemos que por detrás está alimentada por un proyecto ideológico: «Quien controla el pasado, controla el futuro».

Ésta es una famosa cita de la no menos célebre novela distópica «1984», escrita por Orwell años antes, en 1949. En ella se desarrolla la trama de un gobierno totalitario –en él veía reflejada la Alemania nazi– que llega a la conclusión de que el pasado sólo consta en los recuerdos y los archivos, controlados por el poder y que, por tanto, es susceptible de ser manipulado para ser adaptado a los intereses del líder totalitario que tiene sojuzgado a su país en el presente.

La Ley de Memoria Histórica, ahora convertida nada menos que en «democrática» por imperativo legal, le permite entre otras cosas a la lideresa y vicepresidenta de la matria comunista, Yolanda Díaz, cantar las glorias del comunismo, condenado rotundamente por el Parlamento Europeo junto al nazismo.

La pulsión ideológica gubernamental llega al punto de dedicarle a las víctimas de la epidemia de polio –se supone que por franquista–, padecida en España en 1956, nada menos que una disposición adicional en la Ley de la democrática memoria, mientras seguimos sin saber la verdad de la cifra de víctimas de la pandemia actual sobre la que no hay investigación alguna abierta.