La justicia climática
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Pablo Muñoz Iturrieta, doctor en Filosofía Política y Legal, reside en Canadá y es de origen vasco español. Ha estudiado en profundidad la Agenda 2030, diseccionándola cual experto cirujano con afilado escalpelo en mano. Su última y reciente obra al respecto es una exégesis completa de esa Agenda y sus antecedentes. Con sus 17 ODS –Objetivos de Desarrollo Sostenible– llega a la preocupante conclusión de que estamos en presencia de un objetivo del «poder en la sombra», constituido por quienes promueven un nuevo orden mundial, donde los Estados nacionales no puedan levantar fronteras que obstaculicen sus decisiones de gobierno único y global.

En la estrategia de esta Agenda es objetivo prioritario la radical disminución de la población, sirviéndose para ello del aborto y la ideología de género como derechos fundamentales, y del cambio climático como dogma político que pone en peligro la subsistencia de la Madre Tierra, convertida en sujeto supremo a proteger frente a una amenaza de la superpoblación humana que debe ser contenida y reducida. Es la «justicia climática», en virtud de la cual la persona se convierte en sujeto de descarte.

Estos dogmas son de forzosa aceptación por todos los gobiernos actuales, bajo amenaza de ser arrojados a la marginalidad política y económica por esos poderosos que desean acabar con la civilización cristiana occidental en una estrategia que tiene su primera etapa de vencimiento en 2030. Habrá que seguir en ello.