Teatro

¿Quién lo hará?

Fue muy impactante escuchar, a través de actores, las voces de supervivientes de brutalidades, de actos inhumanos que muchos han llegado a justificar

«Speak Truth To Power: Voces desde la Oscuridad»
«Speak Truth To Power: Voces desde la Oscuridad»Cis-Spain

El miércoles se estrenó en Madrid la obra «Speak Truth To Power: Voces desde la Oscuridad», de Ariel Dorfman, dirigida y versionada con gran éxito por Jon Viar, director del necesario documental «Traidores», que está basado en su propia experiencia como hijo de una persona vinculada a ETA que, tras cumplir una condena de 8 años (hasta la ley de Amnistía de 1977), dejó de ser nacionalista y de simpatizar con la banda rerrorista.

Gracias a CIS University y a su presidenta, María Díaz de la Cebosa, por esta iniciativa de la Fundación Robert F. Kennedy Human Rights y por ponernos en esta situación tan incómoda como necesaria.

El dolor es incómodo. Preferimos no ver la violencia ni sus devastadoras consecuencias, pero es necesario visibilizarlas para que sean superadas.

Fue muy impactante escuchar, a través de actores, las voces de supervivientes de brutalidades, de actos inhumanos que muchos han llegado a justificar.

Aprendimos, mediante el dolor de otros, a no olvidar. Porque «quien no conoce su historia está condenado a repetirla».

Compartí también mi aprendizaje con 12 años y de golpe: algo tan necesario y fundamental como relativizar y perdonar. La otra gran decisión fue orientarnos hacia lo positivo.

Como dice mi querido y admirado Pedro Ruiz: «El valor del perdón es mayor que el de la venganza. Cuesta muchísimo más. Va contra el instinto».

Desde el primer momento tuve una gran maestra, una madre que supo inculcarme que si no perdonaba la única que iba a sufrir sería yo. El mayor logro de sentir paz en tu corazón y liberarte, es romper el vínculo con quién te hizo daño: perdonando.

A mis hijos les digo que ellos no se pueden quedar con el dolor de quienes hacen daño. Que no perdonar, significa cargar con la mochila de otro.

Mi filosofía es simple: perdona, agradece y, en lugar de juzgar, bendice.

Como se dice en un momento de la obra: «el coraje comienza cuando una voz se levanta, una voz se atreve y se levanta. Es así de simple. Hice lo que tenía que hacer».

Verdaderamente, hicimos lo que teníamos que hacer. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo hará?