La excusa de Madrid

Ayuso y Almeida no han sabido encontrar las muchas ventajas que tendría trasladar parte de la administración a otros lugares

Imágenes de recurso de Ministerios
FOTO: Eduardo Parra Europa Press

La nueva idea sagaz e imaginativa es descentralizar España. Se suponía que en eso consistía el Estado autonómico, pero nuestras autoridades no creen que sea suficiente con restar competencias al gobierno central. También hay que sacar la administración general de Madrid porque, según se asegura, aprovecha la capitalidad en perjuicio del resto del país. La presidenta de la comunidad y el alcalde se han enfadado mucho, y aprovechan la circunstancia para confrontar con Pedro Sánchez, que es lo que más gusta a Ayuso y Almeida. Y también a Sánchez.

Se ha explicado la iniciativa como una fórmula para dar impulso a la España vaciada. O, como segunda providencia, que el Estado esté presente no solo en Madrid. También se puede sospechar que el objetivo oculto de los barones socialistas que promueven el debate es justificar sus propias carencias con la excusa de que Madrid crece a costa de frenar la prosperidad de las demás comunidades. Pero Ayuso y Almeida no han sabido encontrar las muchas ventajas que tendría trasladar parte de la administración a otros lugares.

En Madrid, entre los funcionarios y sus familias suman cerca de medio millón de personas. Muchas de ellas trabajan en el sector privado. Imaginen la cantidad de puestos de trabajo que quedarían disponibles para los madrileños en paro; se desocuparían miles de viviendas, lo que ampliaría el mercado disponible y abarataría los precios; el coste de la vida, en general, podría ser en Madrid parecido al de Soria o Ciudad Real; habría unos 200.000 coches menos atascando las carreteras, aparcando y contaminando la ciudad y su zona metropolitana; el transporte público dispondría de asientos en hora punta; los hijos de funcionarios dejarían plazas libres en las guarderías; se celebrarían en otras ciudades las tres mil manifestaciones que recorren cada año las calles de Madrid (una media de ocho al día); algunas empresas privadas dejarían la capital (sugiero a la mía que instale su sede en Canarias). Madrid sería una ciudad más vivible y más barata. Un gusto.

Y dentro de unos años, quienes ahora culpan a Madrid de sus males tendrían que buscar otra excusa. Se supone.