De la resurrección a la salvación

«Los vecinos de La Rochepot intentan que su castillo vuelva a abrir al público tras el paso de un ucraniano “muerto”»

Castillo de La Rochepot
FOTO: John Picken/Flickr

Se construyó en el siglo XII y pasó por las manos de ilustres franceses: duques, consejeros reales, cardenales... A finales del XIX lo compra la prestigiosa familia Carnot, que decide restaurarlo y devolver el esplendor al Castillo de la Rochepot. En 2015, Sylvie Carnot lo vende a unos misteriosos dueños que nunca revelaron su verdadero nombre. Él, de origen ucraniano, decía en el pueblo que prefería que se dirigieran a él como «Monsieur». Llevaba un estilo de vida ostentoso que llamaba la atención al este de Francia: un Rolls Royce Phantom VI, cuadros de Dalí, juegos de equipaje de Louis Vuitton...

En 2018, tras una intensa operación policial, la Interpol detuvo al enigmático inquilino del castillo con ametralladoras, silenciadores, y maletas repletas de billetes de 500 euros. Durante años, había sido imposible cruzar datos pues Dimitri Malinovsky había fingido su propia muerte en un bárbaro accidente de tráfico en 2014 en Odesa, Ucrania, con su certificado de defunción y todo. El resucitado Malinovsky era un prófugo de la Justicia ucraniana, acusado de fraude internacional y blanqueo de capitales. El problema es que una vez entró en la cárcel de Nancy, el destino del castillo quedó atrapado en un complicado embrollo judicial. Por un lado, para pagar las millonarias deudas de Malinovsky. Por otro, para aclarar si él es el propietario o está a nombre de su socio moldavo, también en prisión.

El castillo, un auténtico museo, estaba abierto al público. Alrededor de 20.000 personas visitaban cada año La Rochepot (de 300 habitantes) para disfrutar de esta histórica fortaleza y de paso, degustar los ricos vinos de Borgoña. Pero ahora no sólo está cerrado, sino que se han subastado 500 de sus obras para hacer frente a los impagos de Malinovsky. Los vecinos llevan años unidos para salvar el castillo. Les indigna la subasta -que intentaron paralizar el mes pasado- y que el Estado no haya comprado toda la colección y haya permitido este desguace entre galeristas y coleccionistas privados. Prometen que seguirán dando la batalla por el castillo. De momento, han logrado hacerse, por 5.000 euros, con la estatua de la Virgen y el Niño del siglo XV. La colocarán en su parroquia, para que atraiga a los turistas, hasta que vuelvan a abrir las puertas de su apreciado castillo.