Educación

Por qué Latín y Griego

El estudio de Griego, Latín y Cultura Clásica no viene a restar tiempo a la docencia de asignaturas indispensables: son materias indispensables del currículum de la secundaria

Daniel Riaño Rufilanchas

Desde el siglo XVI y durante cerca de cuatrocientos años, parte fundamental de la educación en Europa la formaba la «educación clásica», es decir, el estudio de las lenguas griega y latina, sus literaturas, su historia, y su influencia sobre el mundo contemporáneo. Esta época coincide con la del gran aceleramiento de los conocimientos científicos, un proceso que comienza con el Renacimiento, se acelera en la Ilustración y sigue acelerándose en nuestros días. No fue por casualidad que ambas nacieran y se desarrollaran a la vez.

La naturaleza empezó a ser estudiada de forma racional y sistemática por los griegos en el s. V a.C., pero lo que conocemos como «Modernidad» es un cambio en la mente de las sociedades avanzadas que les hace ir un paso más allá y aplicar el razonamiento crítico a todos los ámbitos del conocimiento, incluyendo cualquier creación humana y extendiéndose incluso al «mensaje de Dios». El estudio científico, extensivo y crítico de los textos es la disciplina que llamamos Filología.

La Filología nace en Grecia y se desarrolla con el estudio de las literaturas griega y latina, luego de la Biblia, para extenderse más tarde a toda lengua y producción literaria. Sus principios son la evaluación de las fuentes («cómo de fiable es este texto, considerando quién es su autor, cuál su intención, cómo nos ha llegado, etc.») y la crítica rigurosa del propio texto («qué es lo que dice el texto, considerando el contexto histórico en el que se escribió, su propósito comunicativo, etc.»). En definitiva, la Filología le dio a los occidentales la capacidad de estudiar los textos y los argumentos con el mismo rigor y serenidad con los que se puede estudiar el mundo natural. Esta es una adquisición que necesitamos preservar, pues la ciencia muere en el dogma y la falta de capacidad crítica.

Hoy día la religión ha perdido en buena parte del mundo la importancia que tuvo hasta hace apenas un siglo, pero ello no se ha reflejado en el aumento de la racionalidad dentro de la sociedad en su conjunto: por el contrario, la principal consecuencia ha sido que las ideologías han adquirido un carácter absoluto y se desempeñan como auténticas religiones con su sistema de virtudes y pecados, sus dogmas, y especialmente su entramado ideológico de tipo escolástico que no admite crítica desde fuera de sí mismo: volvemos a necesitar de la Filología para recuperar el discurso crítico y ponderado.

¿Por qué la Filología se aplicó especialmente a la literatura griega y latina? Las razones de prestigio son evidentes: el latín era la lengua del Imperio romano, que creó las bases del modo de vida europeo (sus leyes y el concepto de seguridad jurídica, las infraestructuras urbanas, las formas de gobierno público, etc.) y los propios romanos reconocían la superioridad de Grecia en lo que se refería al arte y la ciencia.

El estudio del latín y el griego se consideraba la forma más adecuada de conocer las literaturas y la historia de las dos culturas que con razón se ponían en el origen de su cultura e instituciones. De la misma manera que para solucionar problemas de Física hay que estudiar Matemáticas, para conocer la historia griega y romana es necesario dominar el código en el que sus hablantes construían sus mensajes y su producción intelectual: sus lenguas. Lejos de impedir el crecimiento de las lenguas locales, las ayudó a crecer como lenguas de cultura por derecho propio.

La razón obvia por la que hoy un hablante de cualquier lengua romance de España (que son todas las lenguas actuales menos el vasco) debería tener un conocimiento al menos rudimentario del latín clásico es que esto le permite conocer mejor la variante de latín popular moderno que utiliza diariamente para hablar y pensar. La existencia de un vocabulario que comparte el latín con las lenguas de España (incluido el vasco) es otra razón para elegir ésta como segunda o tercera lengua, pues la adquisición de vocabulario es una de las partes más costosas de su aprendizaje. El conocimiento del latín y el griego facilita la adquisición de un vocabulario culto, fundamental tanto para un futuro profesional académico y para cualquier ocupación socialmente valorada y da la clave para adquirir el vocabulario de la mayoría de las disciplinas científicas.

El estudio de Griego, Latín y Cultura Clásica no viene a restar tiempo a la docencia de asignaturas indispensables: son materias indispensables del currículum de la secundaria que sirven como la plataforma ideal para contenidos transversales como la educación en pensamiento crítico, la tolerancia, el respeto a las diferencias basado en su conocimiento, y que fomenta la integración. Colabora en los contenidos de las materias de Lengua, Literatura, Filosofía e Historia, y ayuda a la formación de una identidad compartida con el resto de los países de Europa. Además de todo ello, una educación secundaria en materias clásicas proporciona la base más firme para un sistema europeo de educación en valores que proporcione a sus ciudadanos los cimientos de una formación continuada a lo largo de toda su vida adulta. Muchos encuentran en ella, además, una fuente inagotable de placer estético e intelectual basada en el redescubrimiento de nuestro legado artístico y cultural.

Daniel Riaño Rufilanchas es Doctor en filología clásica y profesor