El chantaje de los socios de Sánchez
El problema más grave que sufre España es el desafío de los independentistas, porque buscan su destrucción
Francisco Marhuenda

Los ciudadanos tenemos que cumplir las sentencias de los tribunales de Justicia mientras los independentistas, socios de Sánchez, las tiran a la papelera. Es algo que resulta asombroso, pero que es habitual en Cataluña. Lo hacen, además, con una arrogancia insufrible. El problema más grave que sufre España es el desafío de los independentistas catalanes y vascos, porque buscan su destrucción. No sería relevante sino fuera por el poder que logran gracias a la debilidad de un gobierno que navega sin rumbo, obsesionado por su supervivencia. A esto hay que añadir que Podemos, el socio de coalición del PSOE, es un agente activo en este proceso destructor de la cohesión y la unidad nacional. No es una exageración recordar cuál es la realidad que vivimos con esta larga crisis institucional y los riesgos que asume la nación como consecuencia de la debilidad parlamentaria de socialistas y populares. Las mayorías sólidas habían sido una garantía. Ahora estamos en esta situación por la frivolidad de ambos partidos al no alcanzar acuerdos que hubieran impedido que los radicalismos y los populismos se salieran con la suya. El deterioro institucional ha provocado un gran desprestigio de la clase política y hace que hasta los populistas puedan sentarse en el consejo de ministros.

El Congreso está lleno de personajes pintorescos que nadie sensato contrataría en una empresa para asumir responsabilidades. Cualquier persona escasamente cualificada puede ser presidente autonómico, consejero, diputado, alcalde, concejal…, porque lo único importante es que te coloque el partido. Cuando somos tan poco exigentes a la hora de escoger a nuestros representantes es lógico que los conceptos de mérito y capacidad se tiren a la papelera. Es verdad que hay otros políticos que tienen una adecuada preparación, pero se puede decir que en su conjunto deja mucho que desear. La actitud desafiante del gobierno catalán con la sentencia del Supremo sobre la inmersión lingüística hubiera tenido que provocar una reacción clara y contundente del Gobierno. Los independentistas se crecen cuando los partidos constitucionalistas se muestran débiles o contemporizadores. Han ido expulsando al Estado de Cataluña y el País Vasco y marcan un camino muy inquietante con su desafío permanente, porque saben que sus actos contra el ordenamiento constitucional no tendrán consecuencias.