Política

La inútil comisión de investigación

Lo único que se pretende es alimentar la zarza ardiente de nuestra crispación política perpetua

En cuestión de unos días, los partidos con representación parlamentaria presentarán sus conclusiones sobre la última comisión de investigación que se ha aprobado en el Congreso, la que se ha ocupado del caso Kitchen. Las comisiones de investigación no han supuesto, salvo excepciones, episodios brillantes del parlamentarismo español. Es más fácil encontrar momentos prescindibles que memorables. Y, sin embargo, hay un empeño irrefrenable en los partidos para crear este tipo de foros, siempre que sea para meter en problemas al adversario, nunca para buscar la verdad en un caso que les afecte en primera persona.

Las comisiones de investigación son, como consecuencia, un método para hacer política de vuelo bajo, más que para buscar datos relevantes que sirvan para sacar conclusiones que ayuden a resolver dudas o problemas. Se busca el tuit del próximo minuto y el efímero titular de mañana.

Como primera condición, son las mayorías parlamentarias las que permiten o impiden que se realice una investigación parlamentaria, lo que las convierte en un arma para la batalla del gobierno contra la oposición, porque rara vez quien está en el poder consiente una investigación sobre sí mismo que le pueda incomodar. Sin embargo, estas comisiones sí han permitido comprobar el limitado nivel de algunos portavoces parlamentarios, incapaces de elaborar y desarrollar un interrogatorio coherente, en el que se busque algo distinto que conseguir diez segundos de televisión en el informativo de esa noche.

Comisiones de investigación hay en todos los países en los que rige la democracia parlamentaria. Pero es habitual que, por ejemplo, en países como el Reino Unido o Estados Unidos quienes conformen una comisión sean expertos en la materia investigada, y no diputados. Se busca, con buen criterio, que los trabajos sirvan para algo y permitan descubrir la verdad sobre un hecho, la responsabilidad de alguien, realizar una lista de propuestas o establecer lo que se hizo mal para no repetirlo. En España, lo único que se pretende es alimentar la zarza ardiente de nuestra crispación política perpetua.

Cuando se conozcan las conclusiones de cada partido –perfectamente previsibles– sobre el caso Kitchen, volveremos a comprobar la utilidad de nuestras comisiones de investigación: ninguna.