Escasez hasta de Santa Claus

«En todo Estados Unidos, la comunidad de Papá Noeles ha perdido ya a 350 imitadores»

Esther Sieteiglesias

La crisis de suministros y el desabastecimiento son palabras que ya forman parte de nuestro vocabulario desde que llegó la dichosa pandemia. Con el «Ever Given» encallado en el Canal de Suez durante días, las compras del pánico o el acopio que hace China de materias primas, todo el planeta ha sufrido algún que otro percance o retraso.

Aunque los regalos y la magia de la Navidad están aseguradas, sí que existe escasez de Papá Noeles (humanos).

Porque Santa Claus cumple prácticamente con el patrón donde el coronavirus es más letal: mayor de 65 años, con varios kilos de más, típico de culturas en las que hace mucho frío y que en interiores no usa mascarilla. Por no hablar de todos los desconocidos que se le acercan, sin distancia de seguridad, a pedir sus deseos por Navidad. Así, en sitio como Texas, en Estados Unidos, faltan Papá Noeles. Medios como el «Houston Chronicle» han alertado de este importante vacío en fiestas, centros comerciales y otros eventos navideños, Muchos de los actores que acostumbraban a hacer de Santa Claus ahora tienen miedo de contagiarse de la covid-19. La obesidad o la diabetes les hace ser más vulnerables y ocho de sus compañeros de profesión navideña, sólo en Texas, ya han fallecido. Según las estadísticas oficiales, el peso medio de estos barbudos rechonchos es de 112 kilos.

Mitch Allen, gerente de la empresa de alquiler de Papá Noeles (Hire Santa) asegura además que la demanda ha crecido al doble respecto a antes de la pandemia. Mientras, el número de actores ha descendido en un 10%. Allen, fundador y elfo principal de la compañía, recuerda que en todo EE UU la comunidad de Santas ha perdido ya a 350 imitadores por coronavirus y otros problemas de salud. Así que muchos han optado por jubilarse.

Asimismo, en las escuelas para ser Santa Claus, las matrículas se han reducido. Los cursos de unas 180 horas enseñan pedagogía, la icónica risa –que sea profunda, pero no asuste– e incluso lengua de signos. Hay menos alumnos que antes de la pandemia, tanto por el temor a viajar como porque se ha convertido en una profesión de riesgo. Eso sí, quien quiera animarse a ser Papá Noel tendrá trabajo seguro.