Una imagen vale más que mil palabras, y en no pocas ocasiones el ingenio del humorista define magistralmente una situación con una simple ilustración y una frase. Una viñeta navideña que muchos lectores quizás ya conozcan se reenvía estos días en las redes sociales. En ella se ve a José en el portal de Belén después del nacimiento del Niño Jesús mirando su móvil mientras le comenta a una María asombrada tras su mascarilla: «Melchor tiene Covid, Gaspar es contacto directo y Baltasar no tiene el certificado». El glorioso patriarca prosigue el monólogo: «Que si preferimos un cupón de Amazon o nos hacen un Bizum».

Esta viñeta, que hubiera sido impensable hace dos Navidades porque esa escena entonces era sencillamente inconcebible, ahora retrata perfectamente la situación que atraviesa gran parte no solo de nuestro país sino de la humanidad entera. También nos da una idea de la enorme rapidez con la que ha cambiado el mundo en la estela de la pandemia. Demasiado cambio y demasiado rápido como para ser asimilado pasivamente por la población, que empieza a mostrar algo más que síntomas de hartazgo ante una sucesión de variantes en olas y oleajes que, cubriendo todo el alfabeto griego, van y vienen sin solución de continuidad regulando nuestras vidas.

La revolución digital permite un acceso inmediato a cuanto sucede en los cuatro puntos cardinales del planeta y también posibilita el acceso a contenidos alternativos o críticos, sometidos al estigma de negacionistas o conspiranoicos que en otros tiempos eran condenados a llevar el sanbenito o la estrella amarilla. Una consecuencia es la toma de decisiones al rebufo de informaciones preocupantes y en no pocas ocasiones de «fakes news» que inducen a la desobediencia, lo que debería aconsejar prudencia a gobernantes y gobernados en la gestión de la situación.

Una de las virólogas de referencia y científica del CSIC, Margarita del Val, nos anima a seguir vacunándonos «por ser la mejor defensa ante la amenaza de contagio por las nuevas variantes». Teniendo en cuenta que va para dos años que vivir embozados y recluidos parece ser la «nueva normalidad» prometida y anunciada, y vamos por la sexta ola y variante llevando tres dosis inoculadas incluida la de refuerzo, nos preguntamos si eso significa que nos tendremos de vacunar con todas las letras del alfabeto griego, o habrá que empezar un abecedario nuevo. De momento ya se ha bautizado al coronavirus convertido en amo planetario como «Covid-1984», en clara referencia a la distopía orwelliana de la misma numeración.

Mientras, esperemos que Herodes no se acerque a Belén. Porque parecería que de eso se trata.