La Pascua Militar

Jorge Fernández Díaz

Hoy, como cada año en este día, se celebra la Pascua Militar en el Salón del Trono del Palacio Real de Madrid. Se trata de una ceremonia castrense instituida por el Rey Carlos III en reconocimiento a la recuperación militar de la isla de Menorca en 1782, «cedida» a los británicos por el Tratado de Utrecht.

En esta ceremonia el Rey de España recibe al Presidente del Gobierno, a los ministros de Defensa e Interior y a una cualificada representación de los Ejércitos –Tierra, Armada y Aire–, así como de la Guardia Civil, dada su naturaleza de cuerpo militar. Ante los Estados Mayores respectivos, pronuncia un discurso la titular de Defensa, cerrando el Rey. Ambos suelen referirse a la situación política general del país, concretando los aspectos de la misma más vinculados a la misión de los Ejércitos, que acostumbra a incluir aspectos geoestratégicos, luego analizados por los comentaristas políticos. Por analogía, viene a ser el equivalente en el ámbito militar de lo que significa la ceremonia de comienzo del año judicial para la Justicia, en la que además se imponen condecoraciones significativas merecidas el año anterior.

La recuperación de Menorca, origen de este solemne acto, pasó por diversas vicisitudes hasta ser definitiva, al ser una pieza valiosa en el tablero geoestratégico del momento con ocasión de nuestra Guerra de Sucesión primero y la de la independencia de los EEUU después, y que enfrentó a la alianza francoespañola con Inglaterra por la hegemonía mundial. Junto a Menorca, la otra pieza perdida en Utrecht fue Gibraltar, de la que –como es sabido– no conseguimos todavía la retrocesión, ostentando el dudoso honor de ser la última y única colonia existente en territorio europeo. Perdido su gran valor estratégico militar, ahora lo tiene de carácter económico, constituyendo de hecho un paraíso fiscal –entre otras singularidades– para oprobio de unos y otros, convirtiendo a su reducida población en una de las de mayor renta per cápita del mundo.

Lamentablemente y ante nuestra pasividad, la oportunidad histórica que el Brexit nos suministraba no ha sido aprovechada como se debía, y la colonia es el único enclave británico en la UE. Confiemos que llegue el día en el que esta solemne jornada de la Pascua Militar conmemore también esa deseada recuperación como un sentido regalo de Reyes a España, que desde hace más de tres siglos tiene esa espina clavada en su cuerpo. Asimismo y siendo hoy la octava del 84º cumpleaños de quien durante 39 largos años ostentó la Jefatura suprema de nuestras Fuerzas Armadas, le expreso mi felicitación y mi sincero deseo de que sea esta la última ocasión en que la viva allende nuestras fronteras.